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NUESTROS
HOMBRES DE NEGRO
Editores:
Deccan Chronicle Junio 15, 2005
RAM
JETHMALANI DICE QUE ES HORA DE UNA FRANCA APRECIACIÓN
DEL SISTEMA. NO PUBLICAMOS ESTE ALEGATO POR FALTA DE
RESPETO AL PODER JUDICIAL SINO CON ÁNIMO DE DEBATIR
DE MODO HONESTO Y DEMOCRÁTICO.
Parte
uno:
En
cualquier ciudad que viva, nunca pierdo la oportunidad
de entrar un momento a la librería más
grande para echar un vistazo a sus estantes. Tanto en
Nueva York como en Londres, un libro de considerable
tamaño no dejaba de clavar sus ojos en mí.
Su título era pegadizo y de gran interés
para un abogado con vivaz afición por el funcionamiento
del sistema judicial, particularmente la composición
de la corte suprema del país y la calidad de
sus juicios. El título era Hombres de Negro seguido
del subtítulo Cómo está Destruyendo
a los Estados Unidos la Corte Suprema.
De
algún modo resistí a la tentación
de tomar el libro y muy recientemente entré a
una famosa librería de Bangalore. Y allí
estaba el libro haciendo sentir nuevamente su agresiva
presencia. Esta vez lo compré y lo leí.
Demostró ser una gran lectura. El autor, Rush
Limbaugh, es uno de los prominentes comentadores de
los Estados Unidos y abogado constitucional y este libro
generó un halagüeño certificado por
parte de Edwin Meese, abogado general de los Estados
Unidos bajo la presidencia de Ronald Reagan: “Hombres
de Negro es uno de los más refinados libros sobre
la Constitución y el Poder Judicial que yo haya
leído en muchísimo tiempo. Combina historia,
leyes y eventos actuales en un examen convincente, intuitivo
y extremadamente interesante de un espantoso problema
– el creciente asalto a nuestro proceso constitucional
y a nuestra estructura gubernamental por parte de un
Poder Judicial implacablemente hambriento de poder.
No existe mejor recurso para entender y comprender la
seriedad de este tema, los Hombres de Negro.”
Es
alentador que el Parlamento, los academistas y la abogacía
estén actualmente interesados en una reforma
judicial. Escribo esto con un sentimiento de urgencia
y angustia. No puedo pretender ser exhaustivo, ni siquiera
escasamente así, en este alegato. Me propongo
escribir solamente acerca de la Corte Suprema y, eso
también, tan sólo en cuanto a la manera
en que algunos jueces de ese tribunal están administrando
la justicia criminal. Evitaré completamente el
aspecto del hambre de poder al que se refiere Edwin
Meese. Yo sólo abordo la incompetencia intelectual
de algunos jueces que a diario presumen hacerse cargo
de la vida y la libertad de ciudadanos desafortunados.
El poder de la Corte Suprema para castigar por desacato
a ella ha disuadido a muchos de hacer una apreciación
y evaluación francas de nuestro acopio judicial.
Soy consciente de que la Corte Suprema ha reglado que
al ejercer su autoridad ante el desacato no queda sujeta
al Acta de Afrenta de Cortes y también que el
hecho de que una declaración acerca de jueces
sea verdad no es defensa contra un cargo de desacato.
Aun así, es hora que alguien hable con valentía.
Lo que sigue no es de ningún modo halagüeño
para los Hombres de Negro, creo que algunos de ellos
han ultrajado el sistema de justicia criminal de este
país y lo han expuesto al ridículo ante
todas las personas de pensar correcto del mundo entero.
El
5 de Abril, los Señoríos, el Juez B.N.
Aggarwal y el Juez H.K. Sena, proscribieron la apelación
de un Swami Premananda contra su condena por violar
entre 1990 y 1994 a unas 13 muchachas y también
por asesinar a un residente del ashram entre el 10 y
el 17 de Abril de 1991. Fue sentenciado a 28 años
de prisión y le fue denegado el beneficio de
todo tipo de absolución, lo que es inadmisible
para cualquier prisionero. Contrario a la estipulación
del código, no se incriminó ningún
cargo aparte de cada acto de violación, ni le
fueron indicadas al acusado las fechas, las circunstancias
y la modalidad de designación de las violaciones.
Se concede en todas las etapas que los cargos fueron
desesperanzadoramente deficientes, las objeciones habían
sido apropiadamente tomadas en el tribunal experimental
mismo y sin embargo, el defecto fue dejado sin certificar
de manera arrogante. El cargo mismo contiene un prolífico
preámbulo que dice: “A-1 Premananda es
el fundador del ashram Premananda en la aldea Melapachaikudi
en el año 1989 y el ashram es una institución
que recibe y cuida a mujeres y niños dentro del
significado de la explicación 2 de la Sec. 376
del Código Penal Indio y A-1 proclamándose
poseedor de poderes milagrosos por realizar lingothbhavam
y sacar vibhuti de la mano vacía y la boca y
A-1 abusó de la fe que en él tenían
los discípulos y los residentes del ashram para
engañar y para ultrajar el pudor de las mujeres
y también para cometer violación de las
residentes, las que habían tomado refugio en
el ashram.”
Es
bastante claro, de acuerdo con el preámbulo,
que no se alegó ninguna violación forzada
y de hecho tampoco ninguna violación de chicas
menores de edad. En los cargos, según se los
encuadró, él debió haber sido declarado
inocente porque el consentimiento de una muchacha es
falseado y no considerado consentimiento únicamente
si a la chica se le hizo creer que el acusado era su
esposo o si la hubo embriagado. Esto no tiene intención
de ser un nuevo planteamiento del caso del pobre convicto,
por fuerte que sea, y yo creo que él debió
ser absuelto.
Swami Premananda, que originariamente estaba llevando
adelante un orfanato en Sri Lanka, emigró al
sur de la India después de los disturbios étnicos
en su país natal. Fundó un nuevo ashram
en Fathimanagar a unos 30 kilómetros de Trichy,
en Tamil Nadu. El ashram está situado en una
extensa tierra. Tiene una escuela, una biblioteca, un
salón de plegarias y una amplia cocina. Alrededor
de 500 personas viven en el ashram y 200 de ellas, 100
niños y 100 niñas, reciben educación
gratuita, alojamiento y comida. Así es cómo
el testigo de la fiscalía – no un testigo
de la defensa – un tal Dinesh, describió
el trabajo del ashram: “Las niñas y los
niños se albergaban separados en el ashram y
las reglas eran estrictas. A la hora de hacer el trabajo
y las puyas, las niñas y los niños estaban
juntos. En otros momentos los niños y las niñas
estaban en sus lugares respectivos. A las parejas casadas
que llegaban al ashram se les concedía permiso
para estar juntos. Si llegaban hombres y mujeres no
casados al ashram, éstos se hospedaban por separado.
Las niñas que se alojaban en la sección
de las niñas tenían permiso para hablar
entre sí. Los niños que llegaban con sus
padres no tenían restricción para hablar
con sus padres y para estar con sus padres. Desde el
día en que el ashram funcionaba en Matale, y
así funcionaba en Fathimanagar, el principio
del ashram era difundir la religión y los sentimientos
religiosos entre la gente. En el ashram se llevaban
a cabo tres sesiones de puya. Había severas reglamentaciones
y restricciones. A-1 y Divya solían dar discursos
religiosos en el ashram. Ninguna persona ajena al ashram
daba discursos religiosos en el ashram.”
El ashram funcionaba totalmente sobre la base de donaciones
de devotos agradecidos. No se recibía ninguna
subvención por parte de ningún gobierno
o mediación del estado. Las chicas del ashram
incluso se casaban afuera y a veces con extranjeros.
Entre las maestras de la escuela del ashram había
mujeres desinteresadas del extranjero, de Inglaterra,
Suiza y otros países, que hacían trabajo
misional. A tales trabajadoras de tiempo completo se
las llamaba Matayis. Muchos extranjeros asistían
a los discursos y a otros festivales que periódicamente
se celebraban allí. La historia de violaciones
de chicas menores, aun si fuese parcialmente verdad,
se habría propagado como fuego sin control, los
devotos habrían abandonado el ashram, la corriente
de fondos se habría detenido y la institución
habría decaído y se habría extinguido.
En lugar de eso, fue floreciente y prosperó.
Una de las chicas del ashram era una tal Arul Jyothi.
Su historia ilustra el punto que tratamos de aclarar
en este alegato. El 19 de Noviembre de 1994 la policía
realizó una redada en el ashram y en dos grupos
de ellas se llevaron a la estación de policía
a 20 chicas de las muchas que vivían en el ashram.
Como antecedente de la visita de la policía hubo
una conspiración de tres actores para exponer
lo que ellos llamaron acontecimientos malévolos
en el ashram. Entre estos tres actores, el principal
era un joven llamado Anand Mohan, un libertino desempleado
de Trichy que, habiendo visitado una vez el ashram,
había quedado impresionado por los casamientos
masivos que se llevaban a cabo entre residentes del
ashram y personas de afuera. Este gran servicio social
y la crianza de huérfanos organizada por el swami
lo convirtió en un visitante regular. Pero durante
estas visitas él se enredó en tórridas
aventuras con dos residentes femeninos. Una era Suresh
Kumari, quien acudió a él para que la
ayudase a procurarse un certificado escolar falso. Ella
se quejaba que Swamiyi era un obstáculo para
obtener el certificado. Anand Mohan accedió a
complacerla. La segunda mujer en su agenda era una maestra
alemana de nombre Ella. Él planeó casarse
con Ella y conseguirse así una lucrativa carrera
en algún sitio de Europa. Sin embargo, Ella le
desilusionó. Según la opinión de
Anand Mohan, el swami era el villano que frustraba sus
ambiciones. El swami le dijo a Ella que Anand Mohan
es un borracho inmoral y que el matrimonio seguramente
acabaría en divorcio. Anand Mohan tenía
así una cuenta que arreglar con el swami y su
institución.
El segundo personaje era un devoto norteamericano de
nombre Mark Denis, que terminó reclamando dinero
del swami. Aunque se presentó un cargo que el
swami le estafó dinero, él no apareció
para dar testimonio. Mark Denis había interrogado
a Suresh Kumari pero ella no había dicho nada
acerca de tener sexo con el swami, mucho menos de ser
violada por él. Los tres decidieron en Octubre
de 1994 acabar con el swami y destruir su institución.
Suresh Kumari y otras dos dejaron el ashram y se hospedaron
por un tiempo en la casa de Anand Mohan.
En realidad, la eventual historia de Suresh Kumari fue
que ella había tenido sexo con el swami antes
de 1991 como resultado de lo cual abandonó el
ashram y se las arregló para llegar a Chennai.
Allí se encontró con algunos policías:
ellos la llevaron de regreso al ashram y la pusieron
a cargo de su madre. Ni los policías ni la madre
respaldaron la historia de violación.
Anand Mohan, Suresh Kumari y el resto de ellos fueron
al ‘Hindu’ y relataron lo que tenían
que decir. El ‘Hindu’ no encontró
nada que valiese la pena publicar. Entonces fueron al
‘Indian Express,’ el que publicó
dos artículos el 14 y el 15 de Noviembre. Un
primer reporte de información fue presentado
por Suresh Kumari, pero de ninguna manera como un acto
libre y voluntario sino hecho en consulta con algunos
abogados pertenecientes a una organización de
mujeres. Anand Mohan había grabado en cinta magnética
lo que Suresh Kumari tenía para decir y Suresh
Kumari misma había grabado lo que otras chicas
le habían dicho a ella. Estas dos grabaciones
desaparecieron en el proceso judicial. Pero ambas cintas
e incluso la atestación oral de Suresh Kumari
y sus compañeras no generaron nada que el ‘Hindu’
considerara de interés público ni que
se sintiera inclinado a publicar. En el caso, el primer
reporte de información fue en realidad y en esencia
presentado al ‘Hindu.’ De modo sorprendente,
nadie del ‘Hindu’ fue interrogado ni examinado
en el juicio.
La historia de Arul Jyothi en este panorama es fácil
de comprender. Desde la edad de dos años, ella
fue criada en el ashram del swami en Sri Lanka. Cuando
el swami emigró a la India, ella le siguió
junto con algunos otros niños del ashram. Ella
primero vivió en Trichy y después de tres
años se mudó al ashram a su actual sitio
en Fathimanagar. En Julio de1996 cuando testificó
tenía 21 años de edad. Ocho años
atrás fue violada en su propia habitación
donde dormía junto a otra chica. Arul no se quejó
con nadie.
Después de tres años el swami tuvo un
segundo acto de sexo con ella. Y después de otro
año el swami la llamó a su habitación
pero ella no fue. Inmediatamente después, en
presencia de más de 200 personas en el dharmasala,
el swami jaló de sus cabellos, la golpeó
contra la pared y pinchó sus ojos con una varilla.
Ella alegó todavía un cuarto acto de violación
cinco días antes del arresto del swami el 19
de Noviembre de 1994. Ella admitió que nunca
le había contado a nadie acerca de estas violaciones
por la fuerza. Una hora antes de su arresto, el swami
le dijo que regresaría pronto y le pidió
que mantuviera su boca cerrada. Mientras estaba bajo
custodia policial, descubrió que estaba embarazada.
El 21 de febrero de 1995 ella abortó. En contra
interrogatorio, los pasos, las etapas y los estadios
en los que de tanto en tanto fue fabricada la historia
de Arul Jyothi fueron presentados con gran claridad.
El 19 de Noviembre de 1994, cuando la policía
visitó el ashram en grandes números, la
policía preguntó quiénes eran las
chicas que habían sido víctimas del swami.
Ninguna de las chicas, incluyendo a Arul Jyothi, incriminó
al swami. Después de dos días, Arul Jyothi
fue substraída del ashram y llevada a la estación
de policía de Pudukkottai. En la estación
de policía cuando la policía le preguntó
si el swami tenía relaciones sexuales con ellas,
ella respondió que no. “Nunca yo ni otras
chicas dijimos nada a la policía. No dijimos
nada a la policía acerca de tener relaciones
sexuales con el Acusado A-1.” Ella incluso dijo
esto en el juzgado. De tal manera que durante tres días
de interrogación el swami no había sido
incriminado.
Las chicas fueron entonces enviadas a un examen médico.
En el examen médico se encontró que Arul
Jyothi estaba habituada a tener relaciones sexuales.
Ella le dijo al médico, y así fue registrado
en el examen del hospital, que su condición se
debía al contacto que había durante cinco
años con una persona conocida. Cuando se le preguntó
a quién había descrito con estas palabras,
ella dijo que había mentido al médico.
El médico que le había pedido una muestra
de orina recibió en cambio agua del grifo. Ella
no recordaba qué otras mentiras le dijo al médico.
Había conocido al swami durante 15 años
y la descripción en los archivos del hospital
no coincidía con la del swami. La fiscalía
admite que los registros del hospital son correctos.
La policía entonces obtuvo otra declaración
de ella después del examen médico. En
su declaración, según la registrara a
la policía, ella no mencionó ninguno de
los actos de violación que testificara en los
tribunales, sino que hizo referencia a un acto totalmente
diferente, y sólo uno, no cuatro. Declaró
que un día a las 3:00 pm en el salón de
puya tuvo relaciones con el swami, pero que había
sido con su consentimiento. No dio la fecha, ni día,
ni mes, ni el año de este único acto de
relación sexual.
Pero
admitió que en esa época ella tenía
19 años. Este acto, aun si se admite que fuera
verdad, no representa ninguna ofensa ni violación.
Es obvio, sin embargo, que la presión policial
fue en aumento y ellos se las habían arreglado
para lograr de ella por lo menos esta confesión
de no mucha utilidad. Ciertamente que lo admitido por
Arul Jyothi deterioró la imagen del swami como
hombre espiritual, pero no se podía sustentar
ningún cargo de violación por esta historia.
Cuando se manchan los testimonios
Editores: Deccan Chronicle Junio 16, 2005
Parte Dos:
Después de casi dos meses, en la tercera semana
de Enero, 1995, la policía obtuvo otra declaración
de Arul Jyothi en la que ella agregó un nuevo
acto de sexo por parte de Swami Premananda, pero otra
vez admitió que había sido un acto consensual.
De manera que después de dos meses de mayor presión
policial, la policía se amañó para
lograr de ella algo que era moralmente perjudicial pero
legalmente inútil.
La
chocante verdad de cómo la policía se
procuró estas falsedades llegó a quedar
expuesta cuando ellos cometieron el error de enviarla
a un magistrado para grabar su declaración de
acuerdo con la Sección 164 del Código
de Procedimientos del Tribunal Penal. Obviamente, la
policía asumió que ella repetiría
las mismas mentiras al magistrado. Sin embargo, la muchacha
reveló la verdad. Ella confesó al magistrado
que la policía había golpeado a las chicas
antes que ellas implicaran al swami.
La
Defensa estableció además que durante
este período ella había estado diciendo
a la gente a cargo de Udavum Karangal, donde las chicas
estuvieron constantemente bajo custodia policial y que
fue entonces virtualmente una estación de policía,
que ella había sido preñada no por el
swami sino por otra persona.
Cuando
después de ser golpeada por la policía
ella estuvo de acuerdo en implicar al swami, tuvo que
escribir una carta de disculpas a Vidyasagar, de Udavum
Karangal, expresando que lamentaba haberle mentido consistentemente
y haber atribuido su embarazo a otra persona.
En
el juicio, la policía obtuvo evidencia ADN del
Laboratorio Forense de Hyderabad para probar que el
swami era el padre del feto abortado por Arul Jyothi.
Nunca un experto había sido tan demolido por
un contra interrogatorio. Su evidencia quedó
expuesta como una falsificación miserable. Cuando
se le mostró que el supuesto análisis
del feto ni siquiera había sido hecho usando
encimas reconocidas que identificarían los sitios
polimórficos, él lanzó sus brazos
hacia arriba y dijo que sólo su asociado podía
dar explicaciones pues todo el experimento había
sido hecho por él. El feto fue examinado también
por el Dr. Wilson Wall, experto adjunto del Ministerio
del Interior de Londres. Él informó que
inequívocamente el swami no era el padre del
feto. Pero un científico respetable de reputación
internacional, que fue para testificar cuando no había
ningún otro experto en la India, fue apartado
y rechazado como testimonio con intereses.
No
es el propósito de este artículo mostrar
cuán injustamente los tribunales han manejado
el caso del swami. El propósito es mostrar cómo
tres tribunales han consentido el aporreo de las chicas
para obtener una declaración implicatoria de
parte de un testigo.
Como
cierre, podemos ahora hacer referencia al siguiente
episodio. Para algunas pruebas respecto a la paternidad
del feto, se necesitaba enviar a Inglaterra una muestra
de sangre de Arul Jyothi. El tribunal experimental rechazó
esta solicitud perentoriamente. Pero el alto tribunal
dio marcha atrás y dispuso que Arul Jyothi debía
ser llamada y que se le debía tomar una muestra
de sangre. El 24 de Marzo de 1997 la policía
la llevó a la corte. Cuando se le preguntó
si estaría dispuesta a dar sangre, ella se rehusó.
Al preguntársele por qué se negaba, ella
dijo: “No he tenido relaciones con el swami. Sólo
he tenido relaciones con Satish.” De muy mala
gana, el tribunal experimental registró esta
declaración bajo juramento. La fiscalía
rechazó la oferta de contra interrogatorio. La
última revelación de la verdad no fue
cuestionada por la fiscalía.
Esta
verdad fue consistente con las afirmaciones previas
de Arul Jyothi, incluyendo su declaración al
médico y sus aseveraciones a los guardias en
Udavum Karangal. Además, fue plenamente corroborado
por el experto del Ministerio del Interior.
La
declaración de culpa de violación por
parte de Arul Jyothi ha sido mantenida por el tribunal
experimental, por los dos jueces del tribunal superior
y los dos jueces de la Corte Suprema. En lugar de enviar
a la cárcel a los policías, éstos
recibieron elogios y ascensos y la fachada de la justicia
criminal de la India ha sido ennegrecida para siempre.
Se
argumentó ante los dos jueces que golpear a un
testigo y hacerle implicar a alguien no es solamente
una grave ofensa bajo al código penal, sino que
hace inadmisible el testimonio porque se quebranta la
seguridad del procedimiento de acuerdo con la Sección
163 del Código de Procedimientos del Tribunal
Penal. Estos tres jueces admiten que las chicas fueron
golpeadas antes de incriminar al swami. Pero ellos dicen
¿y qué?
Curiosamente,
el veredicto del Tribunal cumbre ni siquiera menciona
este serio argumento, y hoy mis estudiantes en la Facultad
de Derecho y los devotos del swami en todo el mundo
preguntan: “¿Permite la ley y justicia
de la India que oficiales de policía golpeen
a testigos, y permite que la corte proceda sobre la
base de testimonios tan manchados?” Mi única
respuesta es que nuestra justicia y nuestro sistema
legal son civilizados, pero algunos Caballeros de Negro
que no tienen experiencia ni entendimiento del sistema,
que con toda honestidad y a conciencia deberían
recusarse de oír cuestiones complejas del derecho
penal, le están dando un mal nombre.
Este
incidente es un llamado a la introspección en
cuanto al método de la selección de jueces
de nuestro Tribunal Superior.
Concluido
http://www.asianage.com/?INA=2:175:175:163804
© 2005 The Asian Age
En
1996, la popular revista alemana Wege
und Visionen (Caminos y Visiones) publicó
un extenso artículo sobre Swamiyi,
el Ashram y los eventos que condujeron a Su
arresto. La periodista HT presentó
ingeniosamente el artículo. Os mostramos
aquí algunas selecciones del mismo...
ENTRE
LA VERDAD Y LA FALSEDAD
El caso de Swami Premananda
por HT
Verdadero o falso –
¿Es aún posible diferenciar
entre estos términos?
¿O es sólo ilusión el
creer que esto o aquello es o no es verdadero?
Muy a menudo descubrimos que la gente describe
y evalúa distintas situaciones y cosas
de un modo muy diferente. Todos tienen su
propia percepción subjetiva de la verdad.
Por lo tanto, es muy difícil –
casi imposible – tener una idea de una
supuesta verdad objetiva que sea la única
verdad para todos.
Además de nuestra percepción
de lo que es verdad, los santos y sabios espirituales
de Oriente hablan acerca de la VERDAD SUPREMA,
un estado de conciencia que está mas
allá de cualquier percepción,
idea o sentimiento de lo que está bien
o mal, de lo que es correcto o incorrecto,
de lo que es verdadero o falso. Este estado
de conciencia está más allá
de estas "polaridades," más
allá de estos extremos. Durante tal
estado de conciencia, así se dice,
todo es uno. Todo en uno. En tanto pensemos
dentro de los términos de la polaridad,
nos comportamos de acuerdo con un patrón
de pensamiento determinado por lo que ya está
dentro de nuestra mente. Nuestra propia programación
mental nos provee de la imaginación
y evaluación de lo que está
bien y de lo que está mal. El fundamento
de estas distintas imágenes y modos
de pensar queda usualmente fijado ya durante
nuestra niñez. El comportamiento de
nuestros padres ha sido determinado por sus
programas modelos. Ellos sólo nos mostraron
lo que consideraban que estaba bien o mal
por su modo de vida, sus opiniones, pensamientos
y palabras. Sus miedos con frecuencia se han
convertido en nuestros miedos y ellos han
así determinado nuestros puntos de
vista restringidos. A menudo los periodistas
usan esta técnica también. Utilizan
estribillos especiales y lemas sabiendo muy
bien que éstos causarán miedo
a la gente que lee relatos sensacionalistas.
Puesto que la gente tiene mentes programadas,
estas frases especiales evocan imágenes
en particular y asustan a las personas. Por
medio de esta técnica, las personas
se tornan víctimas de su propia mente
y pueden ser manipuladas y orientadas hacia
cualquier dirección que elijan los
periodistas. En Occidente, esta práctica
ya ha sido una herramienta popular durante
mucho tiempo para lograr metas cuestionables
– tales como asegurar posiciones de
poder manipulando la opinión de la
gente.
También en los países
orientales se usa sin límites esta
técnica por las mismas razones. El
ejemplo de la sensacional y manipulada campaña
de prensa contra Swami Premananda en Tamil
Nadu, sur de la India, muestra cómo
un joven monje de Sri Lanka puede convertirse
en una pelota en él juego de intereses
personales y políticos. Muestra también
cómo él se convirtió
en un peón en el juego de la lucha
entre el mal y el bien, la verdad y la falsedad...
Sin embargo, Swami Premananda mismo vive permanentemente
absorto en la VERDAD SUPREMA. Él está
siempre sonriendo y rebosante de gozo y está
completamente desapegado de los eventos externos
en su contra. Muestra constantemente a sus
discípulos y devotos en todo el mundo
que él vive todo el tiempo en la conciencia
de la VERDAD SUPREMA y que, por lo tanto,
está más allá de todos
los conceptos de estas polaridades mentales.
UN REFUGIADO CONSTRUYE UN PARAÍSO
EN EL DESIERTO
Sri Swami Premananda nació
en Sri Lanka en 1951. Ya desde su niñez,
su familia y amigos fueron testigos de sus
extraordinarios poderes por medio de los cuales
él podía hacer lo que describían
como milagros. Desde entonces ha materializado
(como si de la nada) diferentes objetos. A
la edad de siete años, creaba dulces
para sus compañeros de escuela. Tiempo
más tarde, manifestó estatuas
de casi cincuenta centímetros de alto
que representan diferentes aspectos de Dios,
de acuerdo con la religión hindú.
De adolescente atrajo mucha gente con sus
satsangs religiosos y espirituales que mostraban
su elevado conocimiento de la antigua filosofía
hindú y las de otras religiones. Cuando
tenía diecisiete años, decidió
dedicar su vida y poderes al bienestar de
la humanidad. Estos poderes, como él
siempre enfatiza, no son suyos, sino divinos.
Ya de joven comenzó
su misión espiritual de servir a la
humanidad y guiar a personas en su camino
espiritual a Dios y a su propio verdadero
Yo supremo. En 1983 llegó al sur de
la India como refugiado. Su Ashram en Sri
Lanka había sido quemado debido a disturbios
étnicos. Cerca de Trichy, una ciudad
en el estado de Tamil Nadu, empezó
un nuevo Ashram. En cinco años de ardua
labor, Swami Premananda y sus discípulos
transformaron esta área desértica
en un bello oasis espiritual rodeado de árboles
exóticos, flores y animales. Es difícil
siquiera imaginar que éste era un sitio
desolado y árido.
En noviembre de 1989, en presencia de muchos
líderes religiosos y santos, el Ashram
fue inaugurado oficialmente. Desde entonces,
Swami Premananda ha admitido alrededor de
450 niños huérfanos y niños
cuyos padres son tan pobres que no pueden
proporcionarles comida, ropas o educación
(actualmente, año 2005, el número
de niños residentes del orfanato asciende
a 750).
EL SERVICIO DESINTERESADO
COMO LO MÁS IMPORTANTE DE SUS ENSEÑANZAS
Swami Premananda es muy estricto
acerca de la auto-disciplina. De acuerdo con
sus instrucciones, el Ashram da suma importancia
al celibato, a la comida vegetariana, a la
renunciación a la carne, el alcohol
y las drogas. El punto principal de sus enseñanzas
es el servicio desinteresado a la humanidad.
Él mismo es un ejemplo viviente de
sus enseñanzas. Continuamente trabaja
para los demás – ya sea aconsejando
a cientos de devotos, o enseñando a
450 niños (hoy 750) sobre la religión
hindú o cuidando de las tareas prácticas
del Ashram.
Aunque fue críado en
una familia hindú con los antiguos
valores hindúes, él invita a
sus devotos a buscar seriamente la única
Verdad dentro de sus propias religiones y
a vivir de acuerdo con ellas. Según
sus enseñanzas, todas las religiones
tienen el mismo origen. Por lo tanto, él
acepta todas las religiones. "Sólo
hay un Dios y una Verdad – pero muchas
formas de encontrarle." Éste es
el tema central de muchos de sus satsangs.
Constantemente alienta a los aspirantes espirituales
a buscar a Dios dentro de sí mismos.
Dios sólo puede ser encontrado dentro
del corazón.
En unos pocos y cortos años,
el nombre de Swami Premananda se ha hecho
famoso en toda la India y en el extranjero.
Él es la imagen viviente de su nombre
( Prema = Amor Divino y Ananda = Dicha, felicidad
perfecta). Eso significa que él irradia
puro amor y que permanentemente vive en la
conciencia de la bienaventuranza divina. Por
ello ha atraído a más y más
gente de la India, de Sri Lanka y a extranjeros
que llegan de todas partes del mundo. Desde
su creación, ellos empezaron a venir
al pequeño y apacible Ashram de este
joven avatar para recibir sus bendiciones
u obtener ayuda para solucionar sus problemas
mundanos y espirituales. La fe de estas personas
ha crecido al experimentar que su ayuda y
sencillo consejo pueden, muy a menudo, causar
un giro positivo en sus vidas. Además,
muchos de ellos han recibido sanación
instantánea, la que consideran un resultado
de las acciones de Sri Premananda. Rodeado
de un sosegado silencio, el Ashram ha crecido
constantemente y ha florecido en el sentido
más verdadero de la palabra.
SIEMPRE EN SABIDURIA, ÉL SÓLO
SONRÍE Y RESPLANDECE
Unas semanas antes de su arresto,
Sri Premananda predijo todo el drama. Dijo
que, como Jesús, sería traicionado
por uno de sus discípulos. El tema
de sus satsangs fue siempre "verdad o
falsedad". Aconsejaba a sus devotos y
discípulos repetidas veces a confiar
en sus propias experiencias y en el propio
conocimiento interior, en lugar de escuchar
el chismorreo y la charla de otros. Comparaba
la mente humana con un sucio recipiente de
basura. Fue sólo muchas semanas después
que los devotos recordaron sus palabras y
las comprendieron. Después de su arresto
explicó que este drama era el deseo
de la Madre Divina y que él se había
entregado enteramente a su voluntad. Además,
dijo que nadie debía preocuparse de
la situación. Estaba siempre en un
estado de felicidad suprema y así permanecía
donde quiera que estuviese su cuerpo físico.
Aconsejaba a todos a esperar pacientemente
y a tener fe en el hecho que la Verdad ganaría.
Nada podría salir mal con el plan de
la Madre Divina. Después de todo, él
afirmó que todo era sólo juego
divino. Uno no debe perder la fe y la confianza.
Al mismo tiempo, ésta era una gran
prueba para los devotos. Finalmente, todo
resultará positivamente. Al igual que
muchos santos y sabios que se han entregado
totalmente al deseo de Dios, él también
debe sufrir dificultades y penurias durante
su vida...
EL DESTINO DE MUCHOS SANTOS
Durante la historia del mundo,
siempre ha habido grandes almas que han sido
acusadas de error y que han sido públicamente
humilladas y puestas en prisión. De
esta manera fue crucificado Jesucristo. Mahoma
tuvo que huir de su propio pueblo. Rama vivió
catorce años en el exilio. La prensa
publicó viles artículos sobre
Swami Vivekananda y algunos organizadores
que trabajaban en su contra sabotearon su
misión. Aun Sri Aurobindo tuvo que
estar preso por un año. Sarada Devi,
la esposa del gran santo Sri Ramakrishna Paramahansa,
dijo: " Los santos y sabios tienen que
sufrir y experimentar agonías. Ellos
se sacrifican por el bienestar de la humanidad."
CEGUERA IDEOLÓGICA COMO SÍMBOLO
DE LOS TIEMPOS
Actualmente
Swami Premananda es sólo un ejemplo
entre muchos otros de víctimas de ciego
fanatismo. Recientemente fue publicado un
artículo con Swami Premananda en una
famosa revista tamil donde él explica:
"...en el presente existen múltiples
fuerzas planeando actividades depravadas.
Se está organizando una fuerte campaña
contra santos, monjes y líderes monásticos
hindúes, así como hay falsas
acusaciones que se hacen en contra de ellos
para tratar de destruir el Sanatana Dharma
tradicional (la eterna religión desde
los tiempos de los antiguos sabios –
no es posible seguir la huella hasta un fundador
u origen particular)."
La lucha entre las religiones se ve en todo
el mundo. El fanatismo en oposición
a la tolerancia, la mentira en lugar de la
verdad – éstos son sus terrenos
de gestación donde prosperar. La India
parecía no tener esto – pero
ahora, la tierra santa tradicional, amada
por los buscadores espirituales en nombre
de Dios y de la Verdad, también ha
sido afectada de esta enfermedad mundial.
De qué manera la Tierra Sagrada de
santos y sabios espirituales puede aún
ganar por medio de la Verdad quedará
pronto demostrado. La fecha para el juicio
del "caso" contra Swami Premananda
será anunciada a la brevedad. La sentencia
al final de este juicio mostrará cuales
serán las fuerzas mas poderosas, tanto
ahora como en el futuro...

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EN
CELEBRACIÓN DE LA VIDA DE
INDRA
DEVI MATAYI (1899 - 2002)
La
primera dama del yoga y Swami Premananda
por
Vidia
Estos
artículos son en memoria de Indra Devi Matayi,
a quien tuve el gusto de conocer y escuchar, con quien
jugué, viaje por la India y estudié yoga
en varias ocasiones entre 1987 y 1994, gracias a las
bendiciones de Swami Premananda. A principios de este
mes, ella dejó su cuerpo mortal y tuvo Mahasamadhi
a la espléndida edad de 102 años. Hubiera
cumplido sus 103 años el 12 de Mayo...
La
última vez que ocupó los titulares de
noticias fue en su 100º cumpleaños en Argentina.
Parece que detenía todos los coches que pasaban
por su casa y les obsequiaba una rosa a los conductores
– típico de Matayi, ¡esparciendo
amor y paz por doquier de manera novedosa pero muy efectiva!
| Indra
Devi Matayi hizo incluso la postura de Parada de
Cabeza en nuestro Ashram cuando tenía 91
años. Ella era una prueba viviente de los
increíbles beneficios del yoga y la meditación.
Durante sus últimos años vivió
en Argentina, enseñando yoga en su academia
en la capital, Buenos Aires. Es famosa no sólo
como "La primera Dama del Yoga en América"
sino también como "La mujer que introdujo
el Yoga en el Kremlin," en virtud de los profundos
discursos que dio en su idioma nativo a los ministros
del gobierno ruso en 1960. Rusa de nacimiento, Matayi
fue invitada constantemente en todo el mundo la
mayor parte de su vida para asistir a convenciones
y dar conferencias. Tenía incluso un pasaporte
diplomático y nunca necesitaba visa alguna.
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En
total pasó 22 años en la India y fue no
sólo la primera discípula occidental,
sino la primera mujer iniciada en el yoga por Sri Krishnamacharia,
el gran Maestro de yoga de Mysore. Ella tenía
íintimo contacto con grandes personalidades de
la India moderna, incluyendo a Jawarhalal Nehru, Indira
Gandhi, J. Krishnamurthi, Mahatma Gandhi y Rabindranath
Tagore. Sus amigos íntimos fueron Swami Chidananda,
Presidente de la Divine Life Society,Swami Satchidananda
de Yogaville, EEUU, y Sri Sathya Sai Baba, sobre quien
ha escrito varios libros. Ella lucía un enorme
diamante que Sai Baba le regalara. Le pregunté
cómo fue que se lo dio. "Querida,"
me respondio, "me materializó una enorme
esmeralda primero, pero yo le dije que no era mi color.
Él sopló entonces sobre la esmeralda y
ésta se convirtió en un diamante."
A menudo usaba unos saris naranja de seda pura muy hermosos
pero muy viejos. Éstos eran regalos que Sai Baba
había dado a Matayi y que ella valoraba y apreciaba
mucho.
He conservado muchos papeles y notas que me diera Matayi
en la década de 1980. Continuamos escribiéndonos
hasta hace algunos años en que ella dejó
de escribir totalmente.
Los
siguientes son extractos de esos recuerdos personales,
en sus propias palabras. Hay una historia graciosa vinculada
a esto también. Matayi visitaba a Swamiyi en
1987. Ella se hospedaba en un hotel de Trichy y yo me
alojaba con ella. Eran los días anteriores a
que viviésemos en el Ashram y Matayi quería
agua corriente y teléfono, así que nos
quedamos en la ciudad. Sin embargo, yo estaba guardando
silencio por una semana por instrucciones de Swamiyi.
Swami Kamalananda, al enviarme a Trichy para acompañar
a Matayi, dijo: "Me temo que Vidia no puede hablar."
Matayi malinterpretó que yo era muda y las dos
nos reímos a carcajadas cuando expliqué
por escrito que yo en realidad estaba practicando silencio.
Esto demostró ser una gran ventaja porque ella
me explicó muchas cosas hermosas.
Matayi
escribió:
“...en 1981, Paul O´Brien, mi ex secretario,
que había llegado de los EEUU para ayudarme con
mi nuevo libro, escribió desde Sri Lanka sobre
su visita a ese lugar. En su carta insistía que
yo fuera al Ashram Pubala Krishna en Matale para conocer
a Swami Premananda que, en su opinión, era la
reencarnación de Swami Vivekananda.
Naturalmente de inmediato seguí su sugerencia
y pocos días mas tarde aterricé en Colombo
y nos dirigimos hacia el Ashram de Swami Premananda.
Tan pronto como nos sentamos en el suelo de la sala
de entrevistas, Swamiyi dijo que nosotros estuvimos
conectados en vidas anteriores y que nuestro encuentro
estaba predestinado. Incluso le había contado
ocho años antes a uno de sus discípulos
acerca de mi llegada. Entonces me dio algunos detalles
sobre nuestras asociaciones pasadas y futuras que, casualmente,
coincidieron con lo que me había dicho un clarividente
en los Estados Unidos en 1947.
El
Sr. Sivagnanam, entonces secretario de Swamiyi, que
había renunciado a su puesto de Ingeniero Jefe
de la junta de electricidad de Sri Lanka para estar
al servicio de Swamiyi, tradujo nuestra conversación
del Tamil al inglés y viceversa. Otros instruidos
discípulos, algunos ex empresarios, también
estaban allí. Puedo recordar a uno de los discípulos
contándome sobre como él le había
dicho una vez a Swamiyi, respecto al Ashram de Matale:
"Deme veinte mil rupias y convertiré este
sitio en una mina de oro." Swami Premananda respondio:
"¿Viniste aquí por oro o para meditar?"
¡El discípulo sintió que quería
morderse la lengua!
Al día siguiente viajamos hacia el segundo pequeño
y rústico Ashram de Swamiyi, en Puliiankulam.
Allí, el devoto que mencioné me saludo
diciendo: "¡Matayi, ya hace ocho años
que estaba esperando conocerla después que Swamiyi
me habló de su llegada!" La atmósfera
de ese Ashram, situado en medio de una vegetación
exuberante, estaba impregnada de tanto amor, devoción
y paz que compensaba la ausencia de cualquier comodidad
moderna. La diminuta habitación de Swami Premananda
se hallaba detrás de la cocina. Un tablón
apoyado en ladrillos, en lugar de patas, servia de cama
para él. El total desinterés de Swamiyi
por el dinero, las comodidades y las posesiones, su
juvenil entusiasmo, su sencillez y dedicación
a su obra eran tan genuinos que era imposible resistirse
a su encanto. Lo único que arruinaba su "imagen"
era la grande y tupida barba y el bigote que cubría
más de la mitad de su rostro. "¿No
te gusta mi barba?" Me preguntó al oírme
comentar sobre ella. "Muy bien, la afeitaré,"
dijo.
En
la noche siguiente fuimos a Yaffna, donde fue recibido
por mucha gente que esperaba su llegada. En el discurso
al aire libre, fui presentada como la creadora de Sai
Yoga, como una muy antigua devota de Sathya Sai Baba
y como la Primera Dama del Yoga en América (aunque
soy rusa de nacimiento). A la noche siguiente, Swamiyi
habló en el gran templo de Amman luego que yo
le presentara. Fue recibido allí con grandes
honores – se extendieron dhotis sobre el sendero,
hubo arati, guirnaldas, etcétera – todo
lo cual Swamiyi insistió en compartir conmigo.
Al final de su charla, dio algo de Vibhuti ( ceniza
sagrada) al sacerdote, la que tomó del aire con
un agitar de su mano, tras lo cual inmediatamente fue
rodeado por una pared de gente con las palmas extendidas.
Se necesitaron varios hombres fuertes para liberarlo
del remolino de cuerpos humanos.
El
día que yo regresaba a la India, Swamiyi materializó
un reloj con una larga cadena y un clip, señalando
que a éste no lo perdería. Yo había
perdido mi anterior reloj, pero a él no le había
contado nada sobre ello. Luego me pidió con tanta
dulzura que volviera para su 31º cumpleaños
el 17 de Noviembre que simplemente no pude rehusarme,
aunque solo faltaban 10 días. Cumpliendo mi promesa,
regresé de Whitefield a Matale un día
antes de su cumpleaños. Unas ciento treinta personas
siguieron a Swamiyi en el trayecto de seis horas de
viaje a Yaffna donde tendrían lugar las celebraciones
de cumpleaños. En nuestra última parada,
Kilinochi, se había congregado una gran multitud
para cantar bhayans. En un breve discurso sugerí
a la multitud que el mejor regalo que los devotos podían
darle a Swamiyi en su venidero cumpleaños sería
abandonar uno de sus malos hábitos. Un hombre
de la audiencia pidió que, a cambio, Swamiyi
debía darles un regalo materializando una estatua.
El hombre siguió insistiendo durante tanto tiempo
que finalmente Swamiyi cedió y agitó su
mano para hacer aparecer una estatua de la Diosa. Todavía
estaba caliente cuando me la entregó. Tan pronto
como la hube puesto sobre la mesa, la gente, como una
enorme ola, invadió la plataforma para poder
mirar mas de cerca a la estatua y poder tocarla.
Era
bastante tarde cuando finalmente llegamos al Ashram
de Yaffna donde una gran banda de músicos esperaba
a Swamiyi. Entramos a la ciudad de Yaffna para ir a
un gran salón alegremente decorado. En la plataforma,
once sacerdotes brahmines repetían mantras entorno
al fuego iagna de sacrificio.
A las siete y treinta de la mañana siguiente
(hora en la que nació Swamiyi), varios discípulos
extranjeros y yo fuimos a cantarle "Feliz Cumpleaños"
y le encontramos parado detrás de la cocina en
el depósito, entre pilas de cebollas, patatas
y otras legumbres que habrían de cocinarse para
el festín. Una hora mas tarde, él guió
la procesión, caminando entre dos sacerdotes
budistas que fueron para la ocasión y subieron
a la plataforma para que se llevaran a cabo las ceremonias.
La madre de Swamiyi, enferma, fue la primera en untar
la cabeza de Swamiyi con pasto verde sumergido en leche.
Yo hice lo mismo después de ella, y luego los
residentes del Ashram vertieron agua sobre su cabeza
hasta que quedó completamente empapado. El resto
de las ceremonias, la comida y el entretenimiento duraron
hasta casi la medianoche.
Cuando
por fin terminaron las prolongadas celebraciones, me
senté a una mesa detrás de una cortina
para unos bocadillos con cinco devotos extranjeros.
Swamiyi entonces se unió a nosotros, luego de
ponerse un sencillo chal de algodón. Nos narró
allí sus días de niñez, cuando
daba a sus compañeritos todo tipo de dulces,
frutas y demás, los que él materializaba
de la nada. En ese entonces, él se preguntaba
por qué los niños no le daban nada a cambio,
pues él no había comprendido aún
que su don era único. Los relatos nos impactaron
y divirtieron a todos los extranjeros. Para nosotros
fue un lindo final de las celebraciones de cumpleaños.
Swamiyi
solía dividir su tiempo entre sus tres Ashrams,
viajando cada semana desde Matale en una furgoneta con
varios ashramitas. Un devoto ofreció regalarle
un automóvil para su cumpleaños, pero
Swamiyi rehusó aceptar, diciendo que la furgoneta
era todo lo que el Ashram necesitaba. Cuando el hombre
se retiró, uno de los devotos de Swamiyi comentó:
"¡¿Cómo podría él
aceptar un auto cuando a veces no tenemos siquiera dinero
para la gasolina de la furgoneta?!" Apreciando
su vivo sentido del humor, todos estallamos en carcajadas.
Al día siguiente, partí hacia la India
deprisa para llegar a tiempo al cumpleaños de
Sai Baba en Puttaparthi.
Swamiyi
en ese momento se encontraba en una encrucijada donde
tenía que decidir si continuaba de la misma manera
o sí "salía" con su misión
para despertar a la gente a la necesidad de reconocer
el aspecto espiritual y de vivir una vida de amor y
devoción, más allá de sus creencias
espirituales, su raza o su color. En mi opinión,
ya se había dado el primer paso con la aparición
de un artículo sobre Swamiyi en el periódico
de la Isla. Como si en respuesta a su pregunta, una
de las personas presentes en las celebraciones del cumpleaños
le invitó a ir a Manila, en las Filipinas. "Matayi,
usted debe venir conmigo," suplicó Swami,
"nunca he enfrentado grandes multitudes y ésta
sería mi primera aparición en público."
Yo no sabía si podía ir pero finalmente
accedí cuando Swamiyi dijo que me había
esperado ocho años.
Llegué
a Manila el día anterior al arribo de Swamiyi
y, cuando entramos al aeropuerto para encontrarle, él
apareció, resplandeciente y brillante –
¡pero no se había afeitado la barba! En
la espaciosa casa de nuestro anfitrión se habían
reunido unas treinta personas en la sala para saludar
a Swamiyi. No recuerdo por qué alguien llevó
un par de tijeras a la habitación – creo
que para abrir un paquete – pero Swamiyi las tomó
y dándomelas dijo: "Matayi, ¡corte!”
Alguien enseguida tomó una foto de mí
cortando su barba. Después entró a su
habitación para tomar un baño y cambiarse.
Cuando reapareció bien afeitado, sonriente y
radiante, todos se asombraron y las cámaras de
foto empezaron a chasquear por todo el sitio. A la tarde
vinieron una reportera y un fotógrafo del periódico
de Manila para entrevistar a Swamiyi. Al final, Swamiyi
materializó un crucifijo para la periodista y
también le dio Vibhuti (cogido del aire) al fotógrafo.
Durante nuestra estadía en Manila, los días
estuvieron cubiertos de recepciones, discursos, entrevistas,
etcétera, y las entusiastas multitudes no le
daban pausa a Swamiyi. El patrón de nuestro programa
era siempre el mismo. Primero hablaba yo sobre yoga
y Swami Vivekananda, luego presentaba a Swamiyi, cuya
disertación era traducida al inglés (oración
tras oración). En el templo hindú, los
sacerdotes y la multitud quedaron sorprendidos de ver
a Swamiyi materializando del aire Vibhuti y Kum-Kum
para ellos. Al final Swamiyi materializó una
estatua del Señor Muruga y la congregación
no le dejaba marcharse, pidiéndole Vibhuti. Swamiyi
siguió moviendo sus manos, derecha e izquierda,
de las que se derramaba Vibhuti y la multitud cogía
la ceniza sagrada que caía al fluir de sus manos.
Cuando por fin entramos al auto, Swamiyi me preguntó
si yo había visto lo que había sucedido.
"Sí, usted estaba haciendo Vibhuti con ambas
manos y la gente lo tomaba." Exclamó, "¡no
sólo de las manos!" "¡También
de los pies!" Dijo con excitación. Y agregó:
"No sabía qué podía hacer
eso."
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Los
periódicos proclamaron que Swami Premananda
había tomado por asalto a Manila. Luego de
su partida, yo me quedé unos días
para dar una conferencia pública sobre yoga,
seguida de un seminario de tres días y entonces
regresé a casa a la India. No recuerdo ahora
la ocasión en la que volví a visitar
Sri Lanka, pero para esa oportunidad Swamiyi estaba
ocupado remodelando una gran casa en una propiedad
situada en la cumbre de una colina, la que iba a
servir como un Centro de Meditación. En la
colina adyacente se ofrecía en venta otro
solar grande con una gran mansión y Swamiyi
sugirió que yo debería iniciar allí
un Centro de Yoga. Estos planes, sin embargo quedaron
interrumpidos a causa de las refriegas y los disturbios
étnicos de 1983 durante los que el Ashram
y el Centro de Meditación de Swami Premananda
fueron totalmente destruidos. Él mismo y
los devotos que allí se alojaban partieron
para la India. |
(Algún
tiempo después) Swamiyi fue a verme en Whitefield,
cerca de Bangalore. Contó la historia de la destrucción
del Ashram a todos los que le visitaron en mi casa.
No obstante, todos estábamos sorprendidos de
notar la expresión de su rostro mientras describía
cómo había perdido todo – estaba
sereno, sonriente y apacible, como siempre, sin una
huella de pena o tristeza en su rostro radiante.
El gobierno de Sri Lanka ofreció restaurar el
Ashram, pero yo sugerí que formara otro Ashram
en la India y que reconstruyeran el de Sri Lanka cuando
allí se solucionaran los problemas. Swamiyi se
quedó en la India cerca de Trichy y no oí
de él hasta Shivaratri de 1984. Para entonces,
yo me había mudado a Sri Lanka con mi esposo
y había alquilado una casa frente al Sanatorio
del Dr. J. Dasan, de modo que mi esposo pudiese tener
atención adecuada (él había sufrido
un ataque que paralizó todo su lado derecho).
Era raro estar viviendo en Matale sabiendo que Swamiyi
ya no estaba allí. De tanto en cuando yo solía
mostrar las ruinas del Ashram a amigos que iban a visitarme.
Salíamos en coche a la montaña para ver
el hermoso panorama desde la cima, lo que una vez fue
el Centro de Meditación.
Los
devotos de Swamiyi me dijeron que él vendría
a Colombo para Shivaratri, que iba a celebrarse en la
Ramakrishna Mission. Fui a Shivaratri. Mejor dejadme
citar un pasaje del periódico Sri Lankan Weekend
del domingo 18 de marzo de 1984:
"Luego de un breve lapso nos dijeron que Swamiyi
estaba muy dolorido y padeciendo convulsiones. Gradualmente
toda la congregación se unió en el canto
de alabanzas al Señor Shiva. Una hora mas tarde,
Swamiyi apareció en el escenario y pidió
a todos que siguieran cantando. Mientras tanto, algunos
voluntarios recorrieron el lugar juntando pañuelos
limpios para poner a los pies de Swamiyi. De repente
el Swami se puso de pie y comenzó a tener convulsiones
en el escenario. Podíamos ver que sufría
gran dolor. El sonido de Om Namah Shivaya cobró
ímpetu. La atmósfera estaba cargada de
expectativa. Él mostró signos de náuseas
y el líquido color magenta salió otra
vez con el primer lingam – un objeto con bordes
afilados cubierto de líquido de unos cinco centímetros
de alto. Incluso los que observaban, críticos
y no-devotos, lentamente empezaron a unirse a la fila
para presentar respetos a este santo ser. Él
bendijo a todos los presentes."
Ésta
fue la última vez que vi a Swamiyi. En Diciembre
de ese año mi esposo dejó su cuerpo físico
en Matale y, después de hacer un viaje a Puttaparthi,
me trasladé a Buenos Aires, Argentina, llegando
allí el 15 de febrero de 1985. Recibí
una carta de Swamiyi diciendo que había obtenido
un terreno con una choza de barro y que tendría
que empezar desde cero. Como por coincidencia, yo también
estaba comenzando una nueva vida en Argentina, donde
no tenía nada que fuera de mí."
Matayi
terminó su dictado en este punto. Este relato
le llevó varias noches. Luego que hubo terminado,
Swamiyi materializó una bella y poderosa estatua
de Madurai Minakshi para ella. Matayi se emocionó
con la estatua y la llevó consigo por todas partes
después de eso.

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EXPERIENCIAS
DE UNA DEVOTA
por
Rudrani
Un día Swamiyi de repente se mareó y calló
de su silla. Aquellos que estaban de pie a su alrededor
estaban preocupados y tensos. Sin embargo, más
tarde todo el mundo comprendió el milagro que
él había hecho.
Minutos después Swamiyi se levantó y le
preguntamos qué había sucedido. Swamiyi
no dijo nada y quedó callado. Diez minutos más
tarde, pidió ir al chalé de la finca en
coche. Cuando llegamos y abrimos la puerta, vimos que
todas las cosas en el chalé se habían
quemado y había humo por todas partes. Al mismo
tiempo, parecía como si alguien hubiera estado
tratando de apagar el fuego. Le preguntamos a Swamiyi
cómo era eso posible. Swamiyi dijo: “Dejadlo,
es por esto que me desmayé allí.”
A
veces él hace algunos grandes milagros pero nunca
habla de ellos con orgullo. Él los considera
cosas simples y los olvida. Pero nosotros siempre nos
asombramos totalmente de estos grandes milagros. Tomó
una hora viajar en coche desde donde Swamiyi se desvaneció
hasta donde ocurrió el fuego, pero la distancia
no importa para Swamiyi. Él sabe lo que está
sucediendo a través de sus poderes divinos y
cuando supo que el lugar estaba en llamas, llevó
agua y apagó el fuego.
Hay
muchas historias como ésta. Una vez uno de sus
devotos tuvo un accidente en Suiza. En el momento del
accidente, Swamiyi gritó su nombre aquí
y dijo: “Nada ocurrirá, no temas, yo cuidaré.”
Una
vez uno de los chicos del Ashram se trepó a un
cocotero y arrancó cocos tiernos. Haciendo eso,
se agarró de una palmera seca que estaba resbaladiza
y cayó del árbol. Gritó: “¡Swamiyi!”
mientras caía y aterrizó en un montón
de arena que estaba a cierta distancia del cocotero
y se salvó.
Una
vez un albañil estaba haciendo trabajo de construcción
en el quinto piso de un edificio. Accidentalmente, resbaló
y cayó. Mientras caía, vio a Swamiyi que
le daba un palo del cual tomarse. Cogió el palo
y se salvó. Sólo más tarde se dio
cuenta que el palo del cual se había agarrado
estaba sujeto al hormigón.
Una
vez, yo disfrutaba de un baño en un río
con mis amigas en Peradeniya. No había habido
lluvias durante esa estación. Al mismo tiempo,
vi a Swamiyi llamándome desde la orilla. Mis
amigas ya me habían preguntado si podían
conocer a Swamiyi. Así que llamé a mis
amigas para que le conocieran y corrí hacia Swamiyi
y ellas me siguieron. Cuando llegué al sitio
donde había visto a Swamiyi, no pude encontrarle.
Él no estaba allí. En ese momento hubo
una gran crecida en el río. Si Swamiyi no me
hubiese llamado, al menos una de nosotras se hubiera
ahogado en la crecida.
Además,
en ese entonces yo estudiaba en Yaffna. Ese mes tenía
mis exámenes finales, pero sufría de mucha
fiebre y dolor de cabeza. Si no podía asistir
a este examen, definitivamente me retrasaría
mucho. De modo que yo estaba muy preocupada. En ese
momento recibí una carta de Swamiyi diciéndome
que él estaba en Yaffna. De inmediato le llamé
por teléfono y le dije que quería verle.
No sabía cómo llegar hasta donde él
se alojaba, pero inmediatamente envió un devoto
con un coche para llevarme. En el camino, el devoto
dijo: “Eres muy afortunada. Aunque eres una niña,
Swamiyi respetó tu pedido y me envió para
recogerte. Te contaré sobre los milagros de Swamiyi
que yo he experimentado…” y empezó
a explicármelos…
Él
había trabajado como inspector en Yaffna, y tenía
un hijo y una hija. Una vez había reprendido
a su hijo y éste se enfadó tanto que se
fue a Mathale para quedarse con Swamiyi. No sabiendo
dónde estaba su hijo, el padre estaba muy perturbado.
Recibió entonces un mensaje telefónico
de Swamiyi: “No te preocupes, tu hijo está
aquí conmigo. Ven al Ashram.” Así
que el padre fue al Ashram para traer a su hijo de regreso
al hogar.
El
hijo había estado con Swamiyi dos días.
En esos dos días Swamiyi le había dado
buen consejo y le había transformado en un chico
bueno y obediente. En el pasado, siempre que su padre
le había dado consejos, él siempre los
había ignorado, sin comprender el valor, pero
ahora, debido al consejo de Swamiyi, el hijo entendió.
Más
tarde el devoto tuvo un ataque cardíaco masivo
y pensaba que definitivamente iba a morir, pero Swamiyi
le prometió que viviría saludablemente
durante cinco años más, y le dijo que
no se preocupara. Como dijo Swamiyi, él no tuvo
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