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 NUESTROS HOMBRES DE NEGRO

Editores: Deccan Chronicle Junio 15, 2005

RAM JETHMALANI DICE QUE ES HORA DE UNA FRANCA APRECIACIÓN DEL SISTEMA. NO PUBLICAMOS ESTE ALEGATO POR FALTA DE RESPETO AL PODER JUDICIAL SINO CON ÁNIMO DE DEBATIR DE MODO HONESTO Y DEMOCRÁTICO.

Parte uno:

En cualquier ciudad que viva, nunca pierdo la oportunidad de entrar un momento a la librería más grande para echar un vistazo a sus estantes. Tanto en Nueva York como en Londres, un libro de considerable tamaño no dejaba de clavar sus ojos en mí. Su título era pegadizo y de gran interés para un abogado con vivaz afición por el funcionamiento del sistema judicial, particularmente la composición de la corte suprema del país y la calidad de sus juicios. El título era Hombres de Negro seguido del subtítulo Cómo está Destruyendo a los Estados Unidos la Corte Suprema.

De algún modo resistí a la tentación de tomar el libro y muy recientemente entré a una famosa librería de Bangalore. Y allí estaba el libro haciendo sentir nuevamente su agresiva presencia. Esta vez lo compré y lo leí. Demostró ser una gran lectura. El autor, Rush Limbaugh, es uno de los prominentes comentadores de los Estados Unidos y abogado constitucional y este libro generó un halagüeño certificado por parte de Edwin Meese, abogado general de los Estados Unidos bajo la presidencia de Ronald Reagan: “Hombres de Negro es uno de los más refinados libros sobre la Constitución y el Poder Judicial que yo haya leído en muchísimo tiempo. Combina historia, leyes y eventos actuales en un examen convincente, intuitivo y extremadamente interesante de un espantoso problema – el creciente asalto a nuestro proceso constitucional y a nuestra estructura gubernamental por parte de un Poder Judicial implacablemente hambriento de poder. No existe mejor recurso para entender y comprender la seriedad de este tema, los Hombres de Negro.”

Es alentador que el Parlamento, los academistas y la abogacía estén actualmente interesados en una reforma judicial. Escribo esto con un sentimiento de urgencia y angustia. No puedo pretender ser exhaustivo, ni siquiera escasamente así, en este alegato. Me propongo escribir solamente acerca de la Corte Suprema y, eso también, tan sólo en cuanto a la manera en que algunos jueces de ese tribunal están administrando la justicia criminal. Evitaré completamente el aspecto del hambre de poder al que se refiere Edwin Meese. Yo sólo abordo la incompetencia intelectual de algunos jueces que a diario presumen hacerse cargo de la vida y la libertad de ciudadanos desafortunados. El poder de la Corte Suprema para castigar por desacato a ella ha disuadido a muchos de hacer una apreciación y evaluación francas de nuestro acopio judicial. Soy consciente de que la Corte Suprema ha reglado que al ejercer su autoridad ante el desacato no queda sujeta al Acta de Afrenta de Cortes y también que el hecho de que una declaración acerca de jueces sea verdad no es defensa contra un cargo de desacato. Aun así, es hora que alguien hable con valentía. Lo que sigue no es de ningún modo halagüeño para los Hombres de Negro, creo que algunos de ellos han ultrajado el sistema de justicia criminal de este país y lo han expuesto al ridículo ante todas las personas de pensar correcto del mundo entero.

El 5 de Abril, los Señoríos, el Juez B.N. Aggarwal y el Juez H.K. Sena, proscribieron la apelación de un Swami Premananda contra su condena por violar entre 1990 y 1994 a unas 13 muchachas y también por asesinar a un residente del ashram entre el 10 y el 17 de Abril de 1991. Fue sentenciado a 28 años de prisión y le fue denegado el beneficio de todo tipo de absolución, lo que es inadmisible para cualquier prisionero. Contrario a la estipulación del código, no se incriminó ningún cargo aparte de cada acto de violación, ni le fueron indicadas al acusado las fechas, las circunstancias y la modalidad de designación de las violaciones. Se concede en todas las etapas que los cargos fueron desesperanzadoramente deficientes, las objeciones habían sido apropiadamente tomadas en el tribunal experimental mismo y sin embargo, el defecto fue dejado sin certificar de manera arrogante. El cargo mismo contiene un prolífico preámbulo que dice: “A-1 Premananda es el fundador del ashram Premananda en la aldea Melapachaikudi en el año 1989 y el ashram es una institución que recibe y cuida a mujeres y niños dentro del significado de la explicación 2 de la Sec. 376 del Código Penal Indio y A-1 proclamándose poseedor de poderes milagrosos por realizar lingothbhavam y sacar vibhuti de la mano vacía y la boca y A-1 abusó de la fe que en él tenían los discípulos y los residentes del ashram para engañar y para ultrajar el pudor de las mujeres y también para cometer violación de las residentes, las que habían tomado refugio en el ashram.”

Es bastante claro, de acuerdo con el preámbulo, que no se alegó ninguna violación forzada y de hecho tampoco ninguna violación de chicas menores de edad. En los cargos, según se los encuadró, él debió haber sido declarado inocente porque el consentimiento de una muchacha es falseado y no considerado consentimiento únicamente si a la chica se le hizo creer que el acusado era su esposo o si la hubo embriagado. Esto no tiene intención de ser un nuevo planteamiento del caso del pobre convicto, por fuerte que sea, y yo creo que él debió ser absuelto.
Swami Premananda, que originariamente estaba llevando adelante un orfanato en Sri Lanka, emigró al sur de la India después de los disturbios étnicos en su país natal. Fundó un nuevo ashram en Fathimanagar a unos 30 kilómetros de Trichy, en Tamil Nadu. El ashram está situado en una extensa tierra. Tiene una escuela, una biblioteca, un salón de plegarias y una amplia cocina. Alrededor de 500 personas viven en el ashram y 200 de ellas, 100 niños y 100 niñas, reciben educación gratuita, alojamiento y comida. Así es cómo el testigo de la fiscalía – no un testigo de la defensa – un tal Dinesh, describió el trabajo del ashram: “Las niñas y los niños se albergaban separados en el ashram y las reglas eran estrictas. A la hora de hacer el trabajo y las puyas, las niñas y los niños estaban juntos. En otros momentos los niños y las niñas estaban en sus lugares respectivos. A las parejas casadas que llegaban al ashram se les concedía permiso para estar juntos. Si llegaban hombres y mujeres no casados al ashram, éstos se hospedaban por separado. Las niñas que se alojaban en la sección de las niñas tenían permiso para hablar entre sí. Los niños que llegaban con sus padres no tenían restricción para hablar con sus padres y para estar con sus padres. Desde el día en que el ashram funcionaba en Matale, y así funcionaba en Fathimanagar, el principio del ashram era difundir la religión y los sentimientos religiosos entre la gente. En el ashram se llevaban a cabo tres sesiones de puya. Había severas reglamentaciones y restricciones. A-1 y Divya solían dar discursos religiosos en el ashram. Ninguna persona ajena al ashram daba discursos religiosos en el ashram.”
El ashram funcionaba totalmente sobre la base de donaciones de devotos agradecidos. No se recibía ninguna subvención por parte de ningún gobierno o mediación del estado. Las chicas del ashram incluso se casaban afuera y a veces con extranjeros. Entre las maestras de la escuela del ashram había mujeres desinteresadas del extranjero, de Inglaterra, Suiza y otros países, que hacían trabajo misional. A tales trabajadoras de tiempo completo se las llamaba Matayis. Muchos extranjeros asistían a los discursos y a otros festivales que periódicamente se celebraban allí. La historia de violaciones de chicas menores, aun si fuese parcialmente verdad, se habría propagado como fuego sin control, los devotos habrían abandonado el ashram, la corriente de fondos se habría detenido y la institución habría decaído y se habría extinguido. En lugar de eso, fue floreciente y prosperó.
Una de las chicas del ashram era una tal Arul Jyothi. Su historia ilustra el punto que tratamos de aclarar en este alegato. El 19 de Noviembre de 1994 la policía realizó una redada en el ashram y en dos grupos de ellas se llevaron a la estación de policía a 20 chicas de las muchas que vivían en el ashram.
Como antecedente de la visita de la policía hubo una conspiración de tres actores para exponer lo que ellos llamaron acontecimientos malévolos en el ashram. Entre estos tres actores, el principal era un joven llamado Anand Mohan, un libertino desempleado de Trichy que, habiendo visitado una vez el ashram, había quedado impresionado por los casamientos masivos que se llevaban a cabo entre residentes del ashram y personas de afuera. Este gran servicio social y la crianza de huérfanos organizada por el swami lo convirtió en un visitante regular. Pero durante estas visitas él se enredó en tórridas aventuras con dos residentes femeninos. Una era Suresh Kumari, quien acudió a él para que la ayudase a procurarse un certificado escolar falso. Ella se quejaba que Swamiyi era un obstáculo para obtener el certificado. Anand Mohan accedió a complacerla. La segunda mujer en su agenda era una maestra alemana de nombre Ella. Él planeó casarse con Ella y conseguirse así una lucrativa carrera en algún sitio de Europa. Sin embargo, Ella le desilusionó. Según la opinión de Anand Mohan, el swami era el villano que frustraba sus ambiciones. El swami le dijo a Ella que Anand Mohan es un borracho inmoral y que el matrimonio seguramente acabaría en divorcio. Anand Mohan tenía así una cuenta que arreglar con el swami y su institución.
El segundo personaje era un devoto norteamericano de nombre Mark Denis, que terminó reclamando dinero del swami. Aunque se presentó un cargo que el swami le estafó dinero, él no apareció para dar testimonio. Mark Denis había interrogado a Suresh Kumari pero ella no había dicho nada acerca de tener sexo con el swami, mucho menos de ser violada por él. Los tres decidieron en Octubre de 1994 acabar con el swami y destruir su institución. Suresh Kumari y otras dos dejaron el ashram y se hospedaron por un tiempo en la casa de Anand Mohan.
En realidad, la eventual historia de Suresh Kumari fue que ella había tenido sexo con el swami antes de 1991 como resultado de lo cual abandonó el ashram y se las arregló para llegar a Chennai. Allí se encontró con algunos policías: ellos la llevaron de regreso al ashram y la pusieron a cargo de su madre. Ni los policías ni la madre respaldaron la historia de violación.
Anand Mohan, Suresh Kumari y el resto de ellos fueron al ‘Hindu’ y relataron lo que tenían que decir. El ‘Hindu’ no encontró nada que valiese la pena publicar. Entonces fueron al ‘Indian Express,’ el que publicó dos artículos el 14 y el 15 de Noviembre. Un primer reporte de información fue presentado por Suresh Kumari, pero de ninguna manera como un acto libre y voluntario sino hecho en consulta con algunos abogados pertenecientes a una organización de mujeres. Anand Mohan había grabado en cinta magnética lo que Suresh Kumari tenía para decir y Suresh Kumari misma había grabado lo que otras chicas le habían dicho a ella. Estas dos grabaciones desaparecieron en el proceso judicial. Pero ambas cintas e incluso la atestación oral de Suresh Kumari y sus compañeras no generaron nada que el ‘Hindu’ considerara de interés público ni que se sintiera inclinado a publicar. En el caso, el primer reporte de información fue en realidad y en esencia presentado al ‘Hindu.’ De modo sorprendente, nadie del ‘Hindu’ fue interrogado ni examinado en el juicio.
La historia de Arul Jyothi en este panorama es fácil de comprender. Desde la edad de dos años, ella fue criada en el ashram del swami en Sri Lanka. Cuando el swami emigró a la India, ella le siguió junto con algunos otros niños del ashram. Ella primero vivió en Trichy y después de tres años se mudó al ashram a su actual sitio en Fathimanagar. En Julio de1996 cuando testificó tenía 21 años de edad. Ocho años atrás fue violada en su propia habitación donde dormía junto a otra chica. Arul no se quejó con nadie.
Después de tres años el swami tuvo un segundo acto de sexo con ella. Y después de otro año el swami la llamó a su habitación pero ella no fue. Inmediatamente después, en presencia de más de 200 personas en el dharmasala, el swami jaló de sus cabellos, la golpeó contra la pared y pinchó sus ojos con una varilla. Ella alegó todavía un cuarto acto de violación cinco días antes del arresto del swami el 19 de Noviembre de 1994. Ella admitió que nunca le había contado a nadie acerca de estas violaciones por la fuerza. Una hora antes de su arresto, el swami le dijo que regresaría pronto y le pidió que mantuviera su boca cerrada. Mientras estaba bajo custodia policial, descubrió que estaba embarazada. El 21 de febrero de 1995 ella abortó. En contra interrogatorio, los pasos, las etapas y los estadios en los que de tanto en tanto fue fabricada la historia de Arul Jyothi fueron presentados con gran claridad. El 19 de Noviembre de 1994, cuando la policía visitó el ashram en grandes números, la policía preguntó quiénes eran las chicas que habían sido víctimas del swami. Ninguna de las chicas, incluyendo a Arul Jyothi, incriminó al swami. Después de dos días, Arul Jyothi fue substraída del ashram y llevada a la estación de policía de Pudukkottai. En la estación de policía cuando la policía le preguntó si el swami tenía relaciones sexuales con ellas, ella respondió que no. “Nunca yo ni otras chicas dijimos nada a la policía. No dijimos nada a la policía acerca de tener relaciones sexuales con el Acusado A-1.” Ella incluso dijo esto en el juzgado. De tal manera que durante tres días de interrogación el swami no había sido incriminado.
Las chicas fueron entonces enviadas a un examen médico. En el examen médico se encontró que Arul Jyothi estaba habituada a tener relaciones sexuales. Ella le dijo al médico, y así fue registrado en el examen del hospital, que su condición se debía al contacto que había durante cinco años con una persona conocida. Cuando se le preguntó a quién había descrito con estas palabras, ella dijo que había mentido al médico. El médico que le había pedido una muestra de orina recibió en cambio agua del grifo. Ella no recordaba qué otras mentiras le dijo al médico. Había conocido al swami durante 15 años y la descripción en los archivos del hospital no coincidía con la del swami. La fiscalía admite que los registros del hospital son correctos. La policía entonces obtuvo otra declaración de ella después del examen médico. En su declaración, según la registrara a la policía, ella no mencionó ninguno de los actos de violación que testificara en los tribunales, sino que hizo referencia a un acto totalmente diferente, y sólo uno, no cuatro. Declaró que un día a las 3:00 pm en el salón de puya tuvo relaciones con el swami, pero que había sido con su consentimiento. No dio la fecha, ni día, ni mes, ni el año de este único acto de relación sexual.

Pero admitió que en esa época ella tenía 19 años. Este acto, aun si se admite que fuera verdad, no representa ninguna ofensa ni violación. Es obvio, sin embargo, que la presión policial fue en aumento y ellos se las habían arreglado para lograr de ella por lo menos esta confesión de no mucha utilidad. Ciertamente que lo admitido por Arul Jyothi deterioró la imagen del swami como hombre espiritual, pero no se podía sustentar ningún cargo de violación por esta historia.

Cuando se manchan los testimonios
Editores: Deccan Chronicle Junio 16, 2005

Parte Dos:

Después de casi dos meses, en la tercera semana de Enero, 1995, la policía obtuvo otra declaración de Arul Jyothi en la que ella agregó un nuevo acto de sexo por parte de Swami Premananda, pero otra vez admitió que había sido un acto consensual. De manera que después de dos meses de mayor presión policial, la policía se amañó para lograr de ella algo que era moralmente perjudicial pero legalmente inútil.

La chocante verdad de cómo la policía se procuró estas falsedades llegó a quedar expuesta cuando ellos cometieron el error de enviarla a un magistrado para grabar su declaración de acuerdo con la Sección 164 del Código de Procedimientos del Tribunal Penal. Obviamente, la policía asumió que ella repetiría las mismas mentiras al magistrado. Sin embargo, la muchacha reveló la verdad. Ella confesó al magistrado que la policía había golpeado a las chicas antes que ellas implicaran al swami.

La Defensa estableció además que durante este período ella había estado diciendo a la gente a cargo de Udavum Karangal, donde las chicas estuvieron constantemente bajo custodia policial y que fue entonces virtualmente una estación de policía, que ella había sido preñada no por el swami sino por otra persona.

Cuando después de ser golpeada por la policía ella estuvo de acuerdo en implicar al swami, tuvo que escribir una carta de disculpas a Vidyasagar, de Udavum Karangal, expresando que lamentaba haberle mentido consistentemente y haber atribuido su embarazo a otra persona.

En el juicio, la policía obtuvo evidencia ADN del Laboratorio Forense de Hyderabad para probar que el swami era el padre del feto abortado por Arul Jyothi. Nunca un experto había sido tan demolido por un contra interrogatorio. Su evidencia quedó expuesta como una falsificación miserable. Cuando se le mostró que el supuesto análisis del feto ni siquiera había sido hecho usando encimas reconocidas que identificarían los sitios polimórficos, él lanzó sus brazos hacia arriba y dijo que sólo su asociado podía dar explicaciones pues todo el experimento había sido hecho por él. El feto fue examinado también por el Dr. Wilson Wall, experto adjunto del Ministerio del Interior de Londres. Él informó que inequívocamente el swami no era el padre del feto. Pero un científico respetable de reputación internacional, que fue para testificar cuando no había ningún otro experto en la India, fue apartado y rechazado como testimonio con intereses.

No es el propósito de este artículo mostrar cuán injustamente los tribunales han manejado el caso del swami. El propósito es mostrar cómo tres tribunales han consentido el aporreo de las chicas para obtener una declaración implicatoria de parte de un testigo.

Como cierre, podemos ahora hacer referencia al siguiente episodio. Para algunas pruebas respecto a la paternidad del feto, se necesitaba enviar a Inglaterra una muestra de sangre de Arul Jyothi. El tribunal experimental rechazó esta solicitud perentoriamente. Pero el alto tribunal dio marcha atrás y dispuso que Arul Jyothi debía ser llamada y que se le debía tomar una muestra de sangre. El 24 de Marzo de 1997 la policía la llevó a la corte. Cuando se le preguntó si estaría dispuesta a dar sangre, ella se rehusó. Al preguntársele por qué se negaba, ella dijo: “No he tenido relaciones con el swami. Sólo he tenido relaciones con Satish.” De muy mala gana, el tribunal experimental registró esta declaración bajo juramento. La fiscalía rechazó la oferta de contra interrogatorio. La última revelación de la verdad no fue cuestionada por la fiscalía.

Esta verdad fue consistente con las afirmaciones previas de Arul Jyothi, incluyendo su declaración al médico y sus aseveraciones a los guardias en Udavum Karangal. Además, fue plenamente corroborado por el experto del Ministerio del Interior.

La declaración de culpa de violación por parte de Arul Jyothi ha sido mantenida por el tribunal experimental, por los dos jueces del tribunal superior y los dos jueces de la Corte Suprema. En lugar de enviar a la cárcel a los policías, éstos recibieron elogios y ascensos y la fachada de la justicia criminal de la India ha sido ennegrecida para siempre.

Se argumentó ante los dos jueces que golpear a un testigo y hacerle implicar a alguien no es solamente una grave ofensa bajo al código penal, sino que hace inadmisible el testimonio porque se quebranta la seguridad del procedimiento de acuerdo con la Sección 163 del Código de Procedimientos del Tribunal Penal. Estos tres jueces admiten que las chicas fueron golpeadas antes de incriminar al swami. Pero ellos dicen ¿y qué?

Curiosamente, el veredicto del Tribunal cumbre ni siquiera menciona este serio argumento, y hoy mis estudiantes en la Facultad de Derecho y los devotos del swami en todo el mundo preguntan: “¿Permite la ley y justicia de la India que oficiales de policía golpeen a testigos, y permite que la corte proceda sobre la base de testimonios tan manchados?” Mi única respuesta es que nuestra justicia y nuestro sistema legal son civilizados, pero algunos Caballeros de Negro que no tienen experiencia ni entendimiento del sistema, que con toda honestidad y a conciencia deberían recusarse de oír cuestiones complejas del derecho penal, le están dando un mal nombre.

Este incidente es un llamado a la introspección en cuanto al método de la selección de jueces de nuestro Tribunal Superior.

Concluido

http://www.asianage.com/?INA=2:175:175:163804
© 2005 The Asian Age

 

En 1996, la popular revista alemana Wege und Visionen (Caminos y Visiones) publicó un extenso artículo sobre Swamiyi, el Ashram y los eventos que condujeron a Su arresto. La periodista HT presentó ingeniosamente el artículo. Os mostramos aquí algunas selecciones del mismo...

ENTRE LA VERDAD Y LA FALSEDAD
El caso de Swami Premananda por HT

Verdadero o falso – ¿Es aún posible diferenciar entre estos términos?
¿O es sólo ilusión el creer que esto o aquello es o no es verdadero? Muy a menudo descubrimos que la gente describe y evalúa distintas situaciones y cosas de un modo muy diferente. Todos tienen su propia percepción subjetiva de la verdad. Por lo tanto, es muy difícil – casi imposible – tener una idea de una supuesta verdad objetiva que sea la única verdad para todos.

Además de nuestra percepción de lo que es verdad, los santos y sabios espirituales de Oriente hablan acerca de la VERDAD SUPREMA, un estado de conciencia que está mas allá de cualquier percepción, idea o sentimiento de lo que está bien o mal, de lo que es correcto o incorrecto, de lo que es verdadero o falso. Este estado de conciencia está más allá de estas "polaridades," más allá de estos extremos. Durante tal estado de conciencia, así se dice, todo es uno. Todo en uno. En tanto pensemos dentro de los términos de la polaridad, nos comportamos de acuerdo con un patrón de pensamiento determinado por lo que ya está dentro de nuestra mente. Nuestra propia programación mental nos provee de la imaginación y evaluación de lo que está bien y de lo que está mal. El fundamento de estas distintas imágenes y modos de pensar queda usualmente fijado ya durante nuestra niñez. El comportamiento de nuestros padres ha sido determinado por sus programas modelos. Ellos sólo nos mostraron lo que consideraban que estaba bien o mal por su modo de vida, sus opiniones, pensamientos y palabras. Sus miedos con frecuencia se han convertido en nuestros miedos y ellos han así determinado nuestros puntos de vista restringidos. A menudo los periodistas usan esta técnica también. Utilizan estribillos especiales y lemas sabiendo muy bien que éstos causarán miedo a la gente que lee relatos sensacionalistas. Puesto que la gente tiene mentes programadas, estas frases especiales evocan imágenes en particular y asustan a las personas. Por medio de esta técnica, las personas se tornan víctimas de su propia mente y pueden ser manipuladas y orientadas hacia cualquier dirección que elijan los periodistas. En Occidente, esta práctica ya ha sido una herramienta popular durante mucho tiempo para lograr metas cuestionables – tales como asegurar posiciones de poder manipulando la opinión de la gente.

También en los países orientales se usa sin límites esta técnica por las mismas razones. El ejemplo de la sensacional y manipulada campaña de prensa contra Swami Premananda en Tamil Nadu, sur de la India, muestra cómo un joven monje de Sri Lanka puede convertirse en una pelota en él juego de intereses personales y políticos. Muestra también cómo él se convirtió en un peón en el juego de la lucha entre el mal y el bien, la verdad y la falsedad... Sin embargo, Swami Premananda mismo vive permanentemente absorto en la VERDAD SUPREMA. Él está siempre sonriendo y rebosante de gozo y está completamente desapegado de los eventos externos en su contra. Muestra constantemente a sus discípulos y devotos en todo el mundo que él vive todo el tiempo en la conciencia de la VERDAD SUPREMA y que, por lo tanto, está más allá de todos los conceptos de estas polaridades mentales.

UN REFUGIADO CONSTRUYE UN PARAÍSO EN EL DESIERTO

Sri Swami Premananda nació en Sri Lanka en 1951. Ya desde su niñez, su familia y amigos fueron testigos de sus extraordinarios poderes por medio de los cuales él podía hacer lo que describían como milagros. Desde entonces ha materializado (como si de la nada) diferentes objetos. A la edad de siete años, creaba dulces para sus compañeros de escuela. Tiempo más tarde, manifestó estatuas de casi cincuenta centímetros de alto que representan diferentes aspectos de Dios, de acuerdo con la religión hindú. De adolescente atrajo mucha gente con sus satsangs religiosos y espirituales que mostraban su elevado conocimiento de la antigua filosofía hindú y las de otras religiones. Cuando tenía diecisiete años, decidió dedicar su vida y poderes al bienestar de la humanidad. Estos poderes, como él siempre enfatiza, no son suyos, sino divinos.

Ya de joven comenzó su misión espiritual de servir a la humanidad y guiar a personas en su camino espiritual a Dios y a su propio verdadero Yo supremo. En 1983 llegó al sur de la India como refugiado. Su Ashram en Sri Lanka había sido quemado debido a disturbios étnicos. Cerca de Trichy, una ciudad en el estado de Tamil Nadu, empezó un nuevo Ashram. En cinco años de ardua labor, Swami Premananda y sus discípulos transformaron esta área desértica en un bello oasis espiritual rodeado de árboles exóticos, flores y animales. Es difícil siquiera imaginar que éste era un sitio desolado y árido.
En noviembre de 1989, en presencia de muchos líderes religiosos y santos, el Ashram fue inaugurado oficialmente. Desde entonces, Swami Premananda ha admitido alrededor de 450 niños huérfanos y niños cuyos padres son tan pobres que no pueden proporcionarles comida, ropas o educación (actualmente, año 2005, el número de niños residentes del orfanato asciende a 750).

EL SERVICIO DESINTERESADO
COMO LO MÁS IMPORTANTE DE SUS ENSEÑANZAS

Swami Premananda es muy estricto acerca de la auto-disciplina. De acuerdo con sus instrucciones, el Ashram da suma importancia al celibato, a la comida vegetariana, a la renunciación a la carne, el alcohol y las drogas. El punto principal de sus enseñanzas es el servicio desinteresado a la humanidad. Él mismo es un ejemplo viviente de sus enseñanzas. Continuamente trabaja para los demás – ya sea aconsejando a cientos de devotos, o enseñando a 450 niños (hoy 750) sobre la religión hindú o cuidando de las tareas prácticas del Ashram.

Aunque fue críado en una familia hindú con los antiguos valores hindúes, él invita a sus devotos a buscar seriamente la única Verdad dentro de sus propias religiones y a vivir de acuerdo con ellas. Según sus enseñanzas, todas las religiones tienen el mismo origen. Por lo tanto, él acepta todas las religiones. "Sólo hay un Dios y una Verdad – pero muchas formas de encontrarle." Éste es el tema central de muchos de sus satsangs. Constantemente alienta a los aspirantes espirituales a buscar a Dios dentro de sí mismos. Dios sólo puede ser encontrado dentro del corazón.

En unos pocos y cortos años, el nombre de Swami Premananda se ha hecho famoso en toda la India y en el extranjero. Él es la imagen viviente de su nombre ( Prema = Amor Divino y Ananda = Dicha, felicidad perfecta). Eso significa que él irradia puro amor y que permanentemente vive en la conciencia de la bienaventuranza divina. Por ello ha atraído a más y más gente de la India, de Sri Lanka y a extranjeros que llegan de todas partes del mundo. Desde su creación, ellos empezaron a venir al pequeño y apacible Ashram de este joven avatar para recibir sus bendiciones u obtener ayuda para solucionar sus problemas mundanos y espirituales. La fe de estas personas ha crecido al experimentar que su ayuda y sencillo consejo pueden, muy a menudo, causar un giro positivo en sus vidas. Además, muchos de ellos han recibido sanación instantánea, la que consideran un resultado de las acciones de Sri Premananda. Rodeado de un sosegado silencio, el Ashram ha crecido constantemente y ha florecido en el sentido más verdadero de la palabra.

SIEMPRE EN SABIDURIA, ÉL SÓLO SONRÍE Y RESPLANDECE

Unas semanas antes de su arresto, Sri Premananda predijo todo el drama. Dijo que, como Jesús, sería traicionado por uno de sus discípulos. El tema de sus satsangs fue siempre "verdad o falsedad". Aconsejaba a sus devotos y discípulos repetidas veces a confiar en sus propias experiencias y en el propio conocimiento interior, en lugar de escuchar el chismorreo y la charla de otros. Comparaba la mente humana con un sucio recipiente de basura. Fue sólo muchas semanas después que los devotos recordaron sus palabras y las comprendieron. Después de su arresto explicó que este drama era el deseo de la Madre Divina y que él se había entregado enteramente a su voluntad. Además, dijo que nadie debía preocuparse de la situación. Estaba siempre en un estado de felicidad suprema y así permanecía donde quiera que estuviese su cuerpo físico. Aconsejaba a todos a esperar pacientemente y a tener fe en el hecho que la Verdad ganaría. Nada podría salir mal con el plan de la Madre Divina. Después de todo, él afirmó que todo era sólo juego divino. Uno no debe perder la fe y la confianza. Al mismo tiempo, ésta era una gran prueba para los devotos. Finalmente, todo resultará positivamente. Al igual que muchos santos y sabios que se han entregado totalmente al deseo de Dios, él también debe sufrir dificultades y penurias durante su vida...

EL DESTINO DE MUCHOS SANTOS

Durante la historia del mundo, siempre ha habido grandes almas que han sido acusadas de error y que han sido públicamente humilladas y puestas en prisión. De esta manera fue crucificado Jesucristo. Mahoma tuvo que huir de su propio pueblo. Rama vivió catorce años en el exilio. La prensa publicó viles artículos sobre Swami Vivekananda y algunos organizadores que trabajaban en su contra sabotearon su misión. Aun Sri Aurobindo tuvo que estar preso por un año. Sarada Devi, la esposa del gran santo Sri Ramakrishna Paramahansa, dijo: " Los santos y sabios tienen que sufrir y experimentar agonías. Ellos se sacrifican por el bienestar de la humanidad."

CEGUERA IDEOLÓGICA COMO SÍMBOLO DE LOS TIEMPOS

Actualmente Swami Premananda es sólo un ejemplo entre muchos otros de víctimas de ciego fanatismo. Recientemente fue publicado un artículo con Swami Premananda en una famosa revista tamil donde él explica: "...en el presente existen múltiples fuerzas planeando actividades depravadas. Se está organizando una fuerte campaña contra santos, monjes y líderes monásticos hindúes, así como hay falsas acusaciones que se hacen en contra de ellos para tratar de destruir el Sanatana Dharma tradicional (la eterna religión desde los tiempos de los antiguos sabios – no es posible seguir la huella hasta un fundador u origen particular)."

La lucha entre las religiones se ve en todo el mundo. El fanatismo en oposición a la tolerancia, la mentira en lugar de la verdad – éstos son sus terrenos de gestación donde prosperar. La India parecía no tener esto – pero ahora, la tierra santa tradicional, amada por los buscadores espirituales en nombre de Dios y de la Verdad, también ha sido afectada de esta enfermedad mundial. De qué manera la Tierra Sagrada de santos y sabios espirituales puede aún ganar por medio de la Verdad quedará pronto demostrado. La fecha para el juicio del "caso" contra Swami Premananda será anunciada a la brevedad. La sentencia al final de este juicio mostrará cuales serán las fuerzas mas poderosas, tanto ahora como en el futuro...


 

 

 

EN CELEBRACIÓN DE LA VIDA DE

INDRA DEVI MATAYI (1899 - 2002)

La primera dama del yoga y Swami Premananda

por Vidia

Estos artículos son en memoria de Indra Devi Matayi, a quien tuve el gusto de conocer y escuchar, con quien jugué, viaje por la India y estudié yoga en varias ocasiones entre 1987 y 1994, gracias a las bendiciones de Swami Premananda. A principios de este mes, ella dejó su cuerpo mortal y tuvo Mahasamadhi a la espléndida edad de 102 años. Hubiera cumplido sus 103 años el 12 de Mayo...

La última vez que ocupó los titulares de noticias fue en su 100º cumpleaños en Argentina. Parece que detenía todos los coches que pasaban por su casa y les obsequiaba una rosa a los conductores – típico de Matayi, ¡esparciendo amor y paz por doquier de manera novedosa pero muy efectiva!

Indra Devi Matayi hizo incluso la postura de Parada de Cabeza en nuestro Ashram cuando tenía 91 años. Ella era una prueba viviente de los increíbles beneficios del yoga y la meditación. Durante sus últimos años vivió en Argentina, enseñando yoga en su academia en la capital, Buenos Aires. Es famosa no sólo como "La primera Dama del Yoga en América" sino también como "La mujer que introdujo el Yoga en el Kremlin," en virtud de los profundos discursos que dio en su idioma nativo a los ministros del gobierno ruso en 1960. Rusa de nacimiento, Matayi fue invitada constantemente en todo el mundo la mayor parte de su vida para asistir a convenciones y dar conferencias. Tenía incluso un pasaporte diplomático y nunca necesitaba visa alguna.   Indra Devi Matayi

En total pasó 22 años en la India y fue no sólo la primera discípula occidental, sino la primera mujer iniciada en el yoga por Sri Krishnamacharia, el gran Maestro de yoga de Mysore. Ella tenía íintimo contacto con grandes personalidades de la India moderna, incluyendo a Jawarhalal Nehru, Indira Gandhi, J. Krishnamurthi, Mahatma Gandhi y Rabindranath Tagore. Sus amigos íntimos fueron Swami Chidananda, Presidente de la Divine Life Society,Swami Satchidananda de Yogaville, EEUU, y Sri Sathya Sai Baba, sobre quien ha escrito varios libros. Ella lucía un enorme diamante que Sai Baba le regalara. Le pregunté cómo fue que se lo dio. "Querida," me respondio, "me materializó una enorme esmeralda primero, pero yo le dije que no era mi color. Él sopló entonces sobre la esmeralda y ésta se convirtió en un diamante." A menudo usaba unos saris naranja de seda pura muy hermosos pero muy viejos. Éstos eran regalos que Sai Baba había dado a Matayi y que ella valoraba y apreciaba mucho.
He conservado muchos papeles y notas que me diera Matayi en la década de 1980. Continuamos escribiéndonos hasta hace algunos años en que ella dejó de escribir totalmente.

Los siguientes son extractos de esos recuerdos personales, en sus propias palabras. Hay una historia graciosa vinculada a esto también. Matayi visitaba a Swamiyi en 1987. Ella se hospedaba en un hotel de Trichy y yo me alojaba con ella. Eran los días anteriores a que viviésemos en el Ashram y Matayi quería agua corriente y teléfono, así que nos quedamos en la ciudad. Sin embargo, yo estaba guardando silencio por una semana por instrucciones de Swamiyi. Swami Kamalananda, al enviarme a Trichy para acompañar a Matayi, dijo: "Me temo que Vidia no puede hablar." Matayi malinterpretó que yo era muda y las dos nos reímos a carcajadas cuando expliqué por escrito que yo en realidad estaba practicando silencio. Esto demostró ser una gran ventaja porque ella me explicó muchas cosas hermosas.

Matayi escribió:
“...en 1981, Paul O´Brien, mi ex secretario, que había llegado de los EEUU para ayudarme con mi nuevo libro, escribió desde Sri Lanka sobre su visita a ese lugar. En su carta insistía que yo fuera al Ashram Pubala Krishna en Matale para conocer a Swami Premananda que, en su opinión, era la reencarnación de Swami Vivekananda.
Naturalmente de inmediato seguí su sugerencia y pocos días mas tarde aterricé en Colombo y nos dirigimos hacia el Ashram de Swami Premananda. Tan pronto como nos sentamos en el suelo de la sala de entrevistas, Swamiyi dijo que nosotros estuvimos conectados en vidas anteriores y que nuestro encuentro estaba predestinado. Incluso le había contado ocho años antes a uno de sus discípulos acerca de mi llegada. Entonces me dio algunos detalles sobre nuestras asociaciones pasadas y futuras que, casualmente, coincidieron con lo que me había dicho un clarividente en los Estados Unidos en 1947.

El Sr. Sivagnanam, entonces secretario de Swamiyi, que había renunciado a su puesto de Ingeniero Jefe de la junta de electricidad de Sri Lanka para estar al servicio de Swamiyi, tradujo nuestra conversación del Tamil al inglés y viceversa. Otros instruidos discípulos, algunos ex empresarios, también estaban allí. Puedo recordar a uno de los discípulos contándome sobre como él le había dicho una vez a Swamiyi, respecto al Ashram de Matale: "Deme veinte mil rupias y convertiré este sitio en una mina de oro." Swami Premananda respondio: "¿Viniste aquí por oro o para meditar?" ¡El discípulo sintió que quería morderse la lengua!
Al día siguiente viajamos hacia el segundo pequeño y rústico Ashram de Swamiyi, en Puliiankulam. Allí, el devoto que mencioné me saludo diciendo: "¡Matayi, ya hace ocho años que estaba esperando conocerla después que Swamiyi me habló de su llegada!" La atmósfera de ese Ashram, situado en medio de una vegetación exuberante, estaba impregnada de tanto amor, devoción y paz que compensaba la ausencia de cualquier comodidad moderna. La diminuta habitación de Swami Premananda se hallaba detrás de la cocina. Un tablón apoyado en ladrillos, en lugar de patas, servia de cama para él. El total desinterés de Swamiyi por el dinero, las comodidades y las posesiones, su juvenil entusiasmo, su sencillez y dedicación a su obra eran tan genuinos que era imposible resistirse a su encanto. Lo único que arruinaba su "imagen" era la grande y tupida barba y el bigote que cubría más de la mitad de su rostro. "¿No te gusta mi barba?" Me preguntó al oírme comentar sobre ella. "Muy bien, la afeitaré," dijo.

En la noche siguiente fuimos a Yaffna, donde fue recibido por mucha gente que esperaba su llegada. En el discurso al aire libre, fui presentada como la creadora de Sai Yoga, como una muy antigua devota de Sathya Sai Baba y como la Primera Dama del Yoga en América (aunque soy rusa de nacimiento). A la noche siguiente, Swamiyi habló en el gran templo de Amman luego que yo le presentara. Fue recibido allí con grandes honores – se extendieron dhotis sobre el sendero, hubo arati, guirnaldas, etcétera – todo lo cual Swamiyi insistió en compartir conmigo.
Al final de su charla, dio algo de Vibhuti ( ceniza sagrada) al sacerdote, la que tomó del aire con un agitar de su mano, tras lo cual inmediatamente fue rodeado por una pared de gente con las palmas extendidas. Se necesitaron varios hombres fuertes para liberarlo del remolino de cuerpos humanos.

El día que yo regresaba a la India, Swamiyi materializó un reloj con una larga cadena y un clip, señalando que a éste no lo perdería. Yo había perdido mi anterior reloj, pero a él no le había contado nada sobre ello. Luego me pidió con tanta dulzura que volviera para su 31º cumpleaños el 17 de Noviembre que simplemente no pude rehusarme, aunque solo faltaban 10 días. Cumpliendo mi promesa, regresé de Whitefield a Matale un día antes de su cumpleaños. Unas ciento treinta personas siguieron a Swamiyi en el trayecto de seis horas de viaje a Yaffna donde tendrían lugar las celebraciones de cumpleaños. En nuestra última parada, Kilinochi, se había congregado una gran multitud para cantar bhayans. En un breve discurso sugerí a la multitud que el mejor regalo que los devotos podían darle a Swamiyi en su venidero cumpleaños sería abandonar uno de sus malos hábitos. Un hombre de la audiencia pidió que, a cambio, Swamiyi debía darles un regalo materializando una estatua. El hombre siguió insistiendo durante tanto tiempo que finalmente Swamiyi cedió y agitó su mano para hacer aparecer una estatua de la Diosa. Todavía estaba caliente cuando me la entregó. Tan pronto como la hube puesto sobre la mesa, la gente, como una enorme ola, invadió la plataforma para poder mirar mas de cerca a la estatua y poder tocarla.

Era bastante tarde cuando finalmente llegamos al Ashram de Yaffna donde una gran banda de músicos esperaba a Swamiyi. Entramos a la ciudad de Yaffna para ir a un gran salón alegremente decorado. En la plataforma, once sacerdotes brahmines repetían mantras entorno al fuego iagna de sacrificio.
A las siete y treinta de la mañana siguiente (hora en la que nació Swamiyi), varios discípulos extranjeros y yo fuimos a cantarle "Feliz Cumpleaños" y le encontramos parado detrás de la cocina en el depósito, entre pilas de cebollas, patatas y otras legumbres que habrían de cocinarse para el festín. Una hora mas tarde, él guió la procesión, caminando entre dos sacerdotes budistas que fueron para la ocasión y subieron a la plataforma para que se llevaran a cabo las ceremonias. La madre de Swamiyi, enferma, fue la primera en untar la cabeza de Swamiyi con pasto verde sumergido en leche. Yo hice lo mismo después de ella, y luego los residentes del Ashram vertieron agua sobre su cabeza hasta que quedó completamente empapado. El resto de las ceremonias, la comida y el entretenimiento duraron hasta casi la medianoche.

Cuando por fin terminaron las prolongadas celebraciones, me senté a una mesa detrás de una cortina para unos bocadillos con cinco devotos extranjeros. Swamiyi entonces se unió a nosotros, luego de ponerse un sencillo chal de algodón. Nos narró allí sus días de niñez, cuando daba a sus compañeritos todo tipo de dulces, frutas y demás, los que él materializaba de la nada. En ese entonces, él se preguntaba por qué los niños no le daban nada a cambio, pues él no había comprendido aún que su don era único. Los relatos nos impactaron y divirtieron a todos los extranjeros. Para nosotros fue un lindo final de las celebraciones de cumpleaños.

Swamiyi solía dividir su tiempo entre sus tres Ashrams, viajando cada semana desde Matale en una furgoneta con varios ashramitas. Un devoto ofreció regalarle un automóvil para su cumpleaños, pero Swamiyi rehusó aceptar, diciendo que la furgoneta era todo lo que el Ashram necesitaba. Cuando el hombre se retiró, uno de los devotos de Swamiyi comentó: "¡¿Cómo podría él aceptar un auto cuando a veces no tenemos siquiera dinero para la gasolina de la furgoneta?!" Apreciando su vivo sentido del humor, todos estallamos en carcajadas. Al día siguiente, partí hacia la India deprisa para llegar a tiempo al cumpleaños de Sai Baba en Puttaparthi.

Swamiyi en ese momento se encontraba en una encrucijada donde tenía que decidir si continuaba de la misma manera o sí "salía" con su misión para despertar a la gente a la necesidad de reconocer el aspecto espiritual y de vivir una vida de amor y devoción, más allá de sus creencias espirituales, su raza o su color. En mi opinión, ya se había dado el primer paso con la aparición de un artículo sobre Swamiyi en el periódico de la Isla. Como si en respuesta a su pregunta, una de las personas presentes en las celebraciones del cumpleaños le invitó a ir a Manila, en las Filipinas. "Matayi, usted debe venir conmigo," suplicó Swami, "nunca he enfrentado grandes multitudes y ésta sería mi primera aparición en público." Yo no sabía si podía ir pero finalmente accedí cuando Swamiyi dijo que me había esperado ocho años.

Llegué a Manila el día anterior al arribo de Swamiyi y, cuando entramos al aeropuerto para encontrarle, él apareció, resplandeciente y brillante – ¡pero no se había afeitado la barba! En la espaciosa casa de nuestro anfitrión se habían reunido unas treinta personas en la sala para saludar a Swamiyi. No recuerdo por qué alguien llevó un par de tijeras a la habitación – creo que para abrir un paquete – pero Swamiyi las tomó y dándomelas dijo: "Matayi, ¡corte!” Alguien enseguida tomó una foto de mí cortando su barba. Después entró a su habitación para tomar un baño y cambiarse. Cuando reapareció bien afeitado, sonriente y radiante, todos se asombraron y las cámaras de foto empezaron a chasquear por todo el sitio. A la tarde vinieron una reportera y un fotógrafo del periódico de Manila para entrevistar a Swamiyi. Al final, Swamiyi materializó un crucifijo para la periodista y también le dio Vibhuti (cogido del aire) al fotógrafo. Durante nuestra estadía en Manila, los días estuvieron cubiertos de recepciones, discursos, entrevistas, etcétera, y las entusiastas multitudes no le daban pausa a Swamiyi. El patrón de nuestro programa era siempre el mismo. Primero hablaba yo sobre yoga y Swami Vivekananda, luego presentaba a Swamiyi, cuya disertación era traducida al inglés (oración tras oración). En el templo hindú, los sacerdotes y la multitud quedaron sorprendidos de ver a Swamiyi materializando del aire Vibhuti y Kum-Kum para ellos. Al final Swamiyi materializó una estatua del Señor Muruga y la congregación no le dejaba marcharse, pidiéndole Vibhuti. Swamiyi siguió moviendo sus manos, derecha e izquierda, de las que se derramaba Vibhuti y la multitud cogía la ceniza sagrada que caía al fluir de sus manos. Cuando por fin entramos al auto, Swamiyi me preguntó si yo había visto lo que había sucedido. "Sí, usted estaba haciendo Vibhuti con ambas manos y la gente lo tomaba." Exclamó, "¡no sólo de las manos!" "¡También de los pies!" Dijo con excitación. Y agregó: "No sabía qué podía hacer eso."

Indra Devi Matayi junto a Swami Premananda   Los periódicos proclamaron que Swami Premananda había tomado por asalto a Manila. Luego de su partida, yo me quedé unos días para dar una conferencia pública sobre yoga, seguida de un seminario de tres días y entonces regresé a casa a la India. No recuerdo ahora la ocasión en la que volví a visitar Sri Lanka, pero para esa oportunidad Swamiyi estaba ocupado remodelando una gran casa en una propiedad situada en la cumbre de una colina, la que iba a servir como un Centro de Meditación. En la colina adyacente se ofrecía en venta otro solar grande con una gran mansión y Swamiyi sugirió que yo debería iniciar allí un Centro de Yoga. Estos planes, sin embargo quedaron interrumpidos a causa de las refriegas y los disturbios étnicos de 1983 durante los que el Ashram y el Centro de Meditación de Swami Premananda fueron totalmente destruidos. Él mismo y los devotos que allí se alojaban partieron para la India.

(Algún tiempo después) Swamiyi fue a verme en Whitefield, cerca de Bangalore. Contó la historia de la destrucción del Ashram a todos los que le visitaron en mi casa. No obstante, todos estábamos sorprendidos de notar la expresión de su rostro mientras describía cómo había perdido todo – estaba sereno, sonriente y apacible, como siempre, sin una huella de pena o tristeza en su rostro radiante.

El gobierno de Sri Lanka ofreció restaurar el Ashram, pero yo sugerí que formara otro Ashram en la India y que reconstruyeran el de Sri Lanka cuando allí se solucionaran los problemas. Swamiyi se quedó en la India cerca de Trichy y no oí de él hasta Shivaratri de 1984. Para entonces, yo me había mudado a Sri Lanka con mi esposo y había alquilado una casa frente al Sanatorio del Dr. J. Dasan, de modo que mi esposo pudiese tener atención adecuada (él había sufrido un ataque que paralizó todo su lado derecho). Era raro estar viviendo en Matale sabiendo que Swamiyi ya no estaba allí. De tanto en cuando yo solía mostrar las ruinas del Ashram a amigos que iban a visitarme. Salíamos en coche a la montaña para ver el hermoso panorama desde la cima, lo que una vez fue el Centro de Meditación.

Los devotos de Swamiyi me dijeron que él vendría a Colombo para Shivaratri, que iba a celebrarse en la Ramakrishna Mission. Fui a Shivaratri. Mejor dejadme citar un pasaje del periódico Sri Lankan Weekend del domingo 18 de marzo de 1984:

"Luego de un breve lapso nos dijeron que Swamiyi estaba muy dolorido y padeciendo convulsiones. Gradualmente toda la congregación se unió en el canto de alabanzas al Señor Shiva. Una hora mas tarde, Swamiyi apareció en el escenario y pidió a todos que siguieran cantando. Mientras tanto, algunos voluntarios recorrieron el lugar juntando pañuelos limpios para poner a los pies de Swamiyi. De repente el Swami se puso de pie y comenzó a tener convulsiones en el escenario. Podíamos ver que sufría gran dolor. El sonido de Om Namah Shivaya cobró ímpetu. La atmósfera estaba cargada de expectativa. Él mostró signos de náuseas y el líquido color magenta salió otra vez con el primer lingam – un objeto con bordes afilados cubierto de líquido de unos cinco centímetros de alto. Incluso los que observaban, críticos y no-devotos, lentamente empezaron a unirse a la fila para presentar respetos a este santo ser. Él bendijo a todos los presentes."

Ésta fue la última vez que vi a Swamiyi. En Diciembre de ese año mi esposo dejó su cuerpo físico en Matale y, después de hacer un viaje a Puttaparthi, me trasladé a Buenos Aires, Argentina, llegando allí el 15 de febrero de 1985. Recibí una carta de Swamiyi diciendo que había obtenido un terreno con una choza de barro y que tendría que empezar desde cero. Como por coincidencia, yo también estaba comenzando una nueva vida en Argentina, donde no tenía nada que fuera de mí."

Matayi terminó su dictado en este punto. Este relato le llevó varias noches. Luego que hubo terminado, Swamiyi materializó una bella y poderosa estatua de Madurai Minakshi para ella. Matayi se emocionó con la estatua y la llevó consigo por todas partes después de eso.

 
 

EXPERIENCIAS DE UNA DEVOTA

por Rudrani

Un día Swamiyi de repente se mareó y calló de su silla. Aquellos que estaban de pie a su alrededor estaban preocupados y tensos. Sin embargo, más tarde todo el mundo comprendió el milagro que él había hecho.
Minutos después Swamiyi se levantó y le preguntamos qué había sucedido. Swamiyi no dijo nada y quedó callado. Diez minutos más tarde, pidió ir al chalé de la finca en coche. Cuando llegamos y abrimos la puerta, vimos que todas las cosas en el chalé se habían quemado y había humo por todas partes. Al mismo tiempo, parecía como si alguien hubiera estado tratando de apagar el fuego. Le preguntamos a Swamiyi cómo era eso posible. Swamiyi dijo: “Dejadlo, es por esto que me desmayé allí.”

A veces él hace algunos grandes milagros pero nunca habla de ellos con orgullo. Él los considera cosas simples y los olvida. Pero nosotros siempre nos asombramos totalmente de estos grandes milagros. Tomó una hora viajar en coche desde donde Swamiyi se desvaneció hasta donde ocurrió el fuego, pero la distancia no importa para Swamiyi. Él sabe lo que está sucediendo a través de sus poderes divinos y cuando supo que el lugar estaba en llamas, llevó agua y apagó el fuego.

Hay muchas historias como ésta. Una vez uno de sus devotos tuvo un accidente en Suiza. En el momento del accidente, Swamiyi gritó su nombre aquí y dijo: “Nada ocurrirá, no temas, yo cuidaré.”

Una vez uno de los chicos del Ashram se trepó a un cocotero y arrancó cocos tiernos. Haciendo eso, se agarró de una palmera seca que estaba resbaladiza y cayó del árbol. Gritó: “¡Swamiyi!” mientras caía y aterrizó en un montón de arena que estaba a cierta distancia del cocotero y se salvó.

Una vez un albañil estaba haciendo trabajo de construcción en el quinto piso de un edificio. Accidentalmente, resbaló y cayó. Mientras caía, vio a Swamiyi que le daba un palo del cual tomarse. Cogió el palo y se salvó. Sólo más tarde se dio cuenta que el palo del cual se había agarrado estaba sujeto al hormigón.

Una vez, yo disfrutaba de un baño en un río con mis amigas en Peradeniya. No había habido lluvias durante esa estación. Al mismo tiempo, vi a Swamiyi llamándome desde la orilla. Mis amigas ya me habían preguntado si podían conocer a Swamiyi. Así que llamé a mis amigas para que le conocieran y corrí hacia Swamiyi y ellas me siguieron. Cuando llegué al sitio donde había visto a Swamiyi, no pude encontrarle. Él no estaba allí. En ese momento hubo una gran crecida en el río. Si Swamiyi no me hubiese llamado, al menos una de nosotras se hubiera ahogado en la crecida.

Además, en ese entonces yo estudiaba en Yaffna. Ese mes tenía mis exámenes finales, pero sufría de mucha fiebre y dolor de cabeza. Si no podía asistir a este examen, definitivamente me retrasaría mucho. De modo que yo estaba muy preocupada. En ese momento recibí una carta de Swamiyi diciéndome que él estaba en Yaffna. De inmediato le llamé por teléfono y le dije que quería verle. No sabía cómo llegar hasta donde él se alojaba, pero inmediatamente envió un devoto con un coche para llevarme. En el camino, el devoto dijo: “Eres muy afortunada. Aunque eres una niña, Swamiyi respetó tu pedido y me envió para recogerte. Te contaré sobre los milagros de Swamiyi que yo he experimentado…” y empezó a explicármelos…

Él había trabajado como inspector en Yaffna, y tenía un hijo y una hija. Una vez había reprendido a su hijo y éste se enfadó tanto que se fue a Mathale para quedarse con Swamiyi. No sabiendo dónde estaba su hijo, el padre estaba muy perturbado. Recibió entonces un mensaje telefónico de Swamiyi: “No te preocupes, tu hijo está aquí conmigo. Ven al Ashram.” Así que el padre fue al Ashram para traer a su hijo de regreso al hogar.

El hijo había estado con Swamiyi dos días. En esos dos días Swamiyi le había dado buen consejo y le había transformado en un chico bueno y obediente. En el pasado, siempre que su padre le había dado consejos, él siempre los había ignorado, sin comprender el valor, pero ahora, debido al consejo de Swamiyi, el hijo entendió.

Más tarde el devoto tuvo un ataque cardíaco masivo y pensaba que definitivamente iba a morir, pero Swamiyi le prometió que viviría saludablemente durante cinco años más, y le dijo que no se preocupara. Como dijo Swamiyi, él no tuvo otro ataque.